Durante la primera mitad de esta administración el crecimiento económico se vio comprometido por los estragos de la pandemia del Covid, el decrecimiento constante en la inversión privada, la falta de concreción de acuerdos con el sector privado y, lo limitado de los recursos públicos disponibles. Al mismo tiempo hay que reconocer la disciplina fiscal y monetaria que ha imperado, la recuperación de los salarios reales y el positivo impacto de los programas sociales y las remesas en la economía real. Ha faltado, sin embargo, incluir de una mejor forma a las PYMES en el circuito económico y compras de gobierno, al igual que seguir creando empleos, pero de mejor calidad.

Para la segunda mitad de la administración del presidente López Obrador existen al menos dos retos importantes, uno externo y el otro interno. En lo externo, hay que aprovechar la invaluable oportunidad que se nos presenta para ser actores estratégicos en el proceso de reconstrucción de la economía mundial. En efecto, la era poscovid ha intensificado la formación de dos bloques económicos entre EU y China, sustentados en el domino tecnológico, la garantía de tener el control de la cadena de suministros, la sustentabilidad y el aseguramiento de recursos básicos como el agua, el alimento y la energía. Nuestro país tiene más de 26 años de experiencia en el intercambio comercial con EU y Canadá a lo que se sumará Inglaterra. Es difícil pensar en China por su constante violación a los derechos humanos y de propiedad. La clave está, por un lado, en evitar que la agenda álgida entre México y EU no contamine el sector comercial y, por otra parte, convencer a estos tres socios de que somos confiables y capaces de insertarnos a las cadenas de valor de este poderoso bloque económico.

En lo interno es imperativo terminar de construir la relación público-privada que ahora, con este gobierno, parte de la base de la cero tolerancia a la corrupción, más respeto mutuo entre las partes y, la claridad de que el presupuesto público, las concesiones, la obra pública, las autorizaciones y permisos deberán de ser distribuidos entre más actores y no nada más en los mismos de siempre que lo mismo hacen negocios particulares (leche, pan, telefonía) como obra pública, ventas a gobierno al tiempo que ostentan todo tipo de concesiones, autorizaciones y permisos por los que en muchos casos, no contribuyen correctamente al erario y tampoco benefician adecuadamente a la sociedad. Los 6 billones de pesos con los que el estado cuenta para gastar año con año deben de distribuirse de una mejor manera, particularmente a los estados del sur – sureste que presentan altos niveles de marginación. Lo mismo habrá que hacer frente a las dificultades financieras tanto de Pemex como CFE que ya comienzan a costar más de lo que aportan y, sin duda alguna, enfrentar correctamente las presiones inflacionarias y al tipo de cambio que irán incrementándose a lo largo de los próximos 3 años. Esta 2ª parte del sexenio tendrá que haber mayor diálogo, negociación y llegar a acuerdos concretos dirigidos a aumentar la inversión que ha ido decreciendo para mejorar el balance en materia de crecimiento.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

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