Nos enfrentamos a tiempos extraordinarios; las medidas de prevención sanitaria han obligado a la mayoría de las empresas a modificar o pausar operaciones indefinidamente

Tiendas departamentales y empresas importantes enfocadas en consumo especializado han limitado agresivamente los gastos operativos y administrativos.

El segmento de autoservicios se mantiene defensivo, logrando incrementar los volúmenes de venta hasta el primer trimestre del año, pero sin un desempeño claro hacia el segundo trimestre debido al sobreabastecimiento de los consumidores en meses pasados.

Es difícil precisar cuándo regresaremos a la normalidad. Sin embargo, nuestro escenario base, al igual que diversos estudios, apunta a que en el tercer trimestre del año podría reactivarse contundentemente la economía global y doméstica. Esto naturalmente dependerá de la convergencia en la información sanitaria, que permita identificar claramente la evolución del contagio, y la efectividad en la política pública, monetaria y fiscal.

El segmento inmobiliario es uno de los más afectados bajo el escenario actual. Diversos fibras, particularmente enfocados en el rubro comercial, se encuentran en negociaciones con los inquilinos para estabilizar las ocupaciones en la medida de lo posible.

Empresas que fungen como tiendas ancla tales como cines, restaurantes y gimnasios, buscarán renegociar los contratos de arrendamiento para diferir las rentas o ajustar las mismas. Confiamos en que las negociaciones lograrán adecuarse a las necesidades de ambas partes y que el impacto operativo y financiero será circunstancial. Otros segmentos de arrendamiento, como el de oficinas, mostrarían condiciones similares.

El segmento hotelero anunció cierres temporales de diversos activos. Grupo Posadas, que cuenta con el portafolio administrado de hoteles más grande en el país, mencionó la suspensión de operaciones de 76 hoteles de forma gradual a partir del 23 de marzo pasado. La empresa proyectó que las ocupaciones en promedio se ubicarán en 16% en los próximos meses, es decir, niveles por debajo del break even operativo del portafolio.

Hasta el momento, el segmento de arrendamiento industrial muestra una característica defensiva importante, destacando que diversos contratos en este mercado se encuentran dolarizados, en línea con los ingresos de los inquilinos principalmente enfocados en la exportación.

La incertidumbre muestra claras sobrerreacciones en el mercado en general y, particularmente, en el sector de fibras se observan ajustes desproporcionados que descuentan un escenario mucho más grave y largo de lo esperado. Si bien no descartamos modificaciones en las políticas de distribuciones en el corto plazo para fortalecer el balance y la liquidez de las empresas, esta situación sería temporal, y esperamos que podría normalizarse a finales de este mismo año.

El apalancamiento del sector al cierre del 2019 se ubicó en 34%, medido a través de la deuda/activos totales, nivel que consideramos prudente. No obstante, se muestran vencimientos importantes posteriores al 2022. De acuerdo con nuestros cálculos, los recursos líquidos actuales del sector (efectivo, impuestos por recuperar y líneas de crédito disponibles) sumaron 92,000 millones de pesos, los cuales podrán hacer frente a obligaciones financieras y otros eventos extraordinarios.

Por lo anterior, consideramos que bajo los precios actuales de mercado se presentan oportunidades muy claras para aquellos inversionistas con una visión de mediano y largo plazos. Confiamos en que las administraciones del sector serán resilientes a la situación actual.

*Armando Rodríguez es director general de Signum Research.

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