Se han dado a conocer algunos reportes del cuarto trimestre del 2017 del sector comercial, en los que los resultados son, en su mayoría, buenos. El cierre del año anterior registró dinamismo no obstante que, originalmente, se esperaba más difícil en términos de consumo

A pesar de la volatilidad que presentó el tipo de cambio una vez iniciada la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), durante el 2017 se logró cierta apreciación, lo que permitió que la confianza del consumidor se mantuviera estable.

De esta manera, el consumo tuvo la fortaleza necesaria para que las empresas lograran incrementos en sus ventas por arriba de las expectativas.

Para las principales cadenas comerciales del país, las ventas mismas tiendas, o aquellas que tienen más de un año en operación, superaron en su mayoría la inflación. A pesar de que el principal impulso de este indicador se dio por el alza en el ticket promedio de compra, se lograron avances en el tráfico de clientes.

Por otra parte, se mantuvo una oferta de crédito atractiva para los consumidores, impulsando las compras a mensualidades sin intereses pero no con tanta participación dentro de las ventas totales, como en años anteriores, lo que refleja una mejora en el poder adquisitivo de la población.

En un entorno competitivo, podemos destacar que algo benéfico fue que las empresas se volvieron más productivas en su afán por lograr una clara diferenciación. La mezcla de productos se ha vuelto más rentable y se ha mantenido un enfoque en el servicio al cliente en línea con la necesidad de tener una mejor experiencia de compra.

Durante el año se mantuvo un estricto control de costos y gastos, pero con un mayor enfoque en la compensación a los empleados para lograr una tasa superior de retención y con esto, un mejor servicio.

En la generalidad del sector se lograron avances en los márgenes de rentabilidad por mayores eficiencias obtenidas en logística y en relación con proveedores y un uso más eficiente de los requerimientos energéticos.

También se deben considerar fenómenos naturales que afectaron la operación de las cadenas comerciales.  Algunas se beneficiaron por las compras para ayudar a damnificados, como fue el caso de los clubes de precios, pero otras se vieron perjudicadas por el daño a tiendas que, en algunos casos, aún siguen cerradas. Se espera que este año normalice la operación y el nivel de ventas de estas tiendas.

Para el 2018, la perspectiva es favorable pero esperamos que el crecimiento sea moderado. La primera mitad del año se beneficiará por el mayor nivel de gasto que se tiene en periodos electorales con una consecuente desaceleración en el segundo semestre, tras lo cual la actividad podrá permanecer relativamente estable.

*Cristina Morales es analista Senior en Signum Research.