A partir de esta semana, hay una nueva empresa eléctrica : Grupo Fénix, del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), de Martín Esparza, y Mota-Engil; la base de este proyecto es simple, un proyecto de generación distribuida que se inició en el 2004.

La historia que se cuenta es la siguiente: el SME inició un proceso de negociación con la Secretaría de Gobernación (Segob) desde el 2013 y en el 2014, se hicieron contactos y el gobierno ganó tiempo para poder aprobar la reforma energética sin movilizaciones en la calle de parte de los electricistas.

El sindicato desapareció por un rato de los periódicos y se generó una nueva ala, los jubilados detrás de Jorge Sánchez, líder sindical en la época del presidente Carlos Salinas.

Pasada la reforma se inició una persecución sobre Sánchez, según él mismo cuenta, lo desacreditaron y dividieron el movimiento; pero en la Segob, Martín Esparza tenía acceso a uno de los hombres más cercanos del presidente: Luis Miranda Nava, subsecretario de Gobernación.

El resultado fue un proyecto productivo que cuando mucho dará trabajo a unos 600 trabajadores, en una cooperativa que utilizará activos que estaban en manos de Luz y Fuerza del Centro. Esas plantas tuvieron un costo de 1,400 millones de dólares, de los del 2007, y estarán en manos de la cooperativa y de la empresa.

Se dice que la negociación se rompía y se reiniciaba, pero las cosas se pusieron color de hormiga cuando en la Segob se dieron cuenta de que los rijosos del SME podrían ser un dolor de cabeza con el tema de Ayotzinapa, sin quererlo y sin pedirlo. La actitud que pudieran mostrar los sindicalistas frente a los normalistas podría dañar fuertemente uno de los temas que el subsecretario Miranda Nava tenía muy claro: la gobernabilidad del país.

Se juntaron otros temas, la destitución de la directora del IPN, por ejemplo, más la crisis de seguridad en Michoacán y los electricistas en las calles no era una suma que quisieran hacer. Las plantas de generación distribuida serían entregadas, sin duda; reducir la presión social era parte del trabajo, hacerlo con dinero es sólo un proceso.

El SME tiene en su poder además las instalaciones eléctricas de la zona norte de la Sierra de Puebla, al menos seis centros de trabajo y pequeñas hidroeléctricas. Martín Esparza dice que el sindicato está de regreso y que van a reinsertar a los trabajadores que no se liquidaron, los que se quieran ir pueden hacerlo, ya hay un fondo de 6,000 millones de pesos. Ya hubo reuniones con la Segob y con la STPS, pero esta semana lo que sigue es una reunión con el secretario de Hacienda, la razón, negociar más recursos y hasta acuerdos bilaterales con el gobierno.

El SME o Grupo Fénix tendrá así la bendición de todos.

Buzos

1. Enrique Hidalgo, presidente de ExxonMobil Ventures, mantiene por quinto año las becas a seis alumnos de la UNAM para promover la investigación científica entre universitarios en las áreas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Por cierto, no redujeron el programa en México, pese a los precios de petróleo y los recortes al gasto a nivel global. Sin duda, una señal positiva.

2.-Alejandra Palacios, presidenta de la Cofece, recibirá esta semana tres respuestas a su pleito con Pemex: lo que está en tribunales se tiene que agotar ahí antes de soltar un peso; IEnova y Pemex buscan aún esquemas de negocios; para evitar ventas atadas de combustibles hay dos: contratos uno de franquicia y otro de abastecimiento, los dos están publicados desde diciembre pasado y la autoridad regulatoria no quiere ver nada.