La creación de esta dependencia es poco realista en las condiciones actuales , indica la OCDE; sin embargo, considera que ésta no se debe desechar.

México es el segundo país de la OCDE que menos invierte en ciencia y tecnología: 0.4% del PIB. Ocupamos el lugar número 63 en competitividad en ciencia y tecnología en el ranking del Foro Económico de Davos. La balanza de bienes de ciencia y tecnología nos indica que importamos casi 30 dólares por cada uno que exportamos. Nos estamos quedando atrás en un rubro que es fundamental para la competitividad. Nos estamos rezagando frente al BRIC.

Estamos mal y lo sabemos. Tenemos el diagnóstico y, al parecer, un remedio: la creación de la Secretaría de la Ciencia y Tecnología. ¿Estamos ante una solución o un espejismo? El principal argumento en favor de esta Secretaría viene de lo conseguido por muchos países que han dado pasos en esa dirección. Corea, Israel y Singapur crearon sus ministerios de Ciencia y Tecnología desde hace mucho tiempo. Brasil y Colombia son casos más recientes.

Se trata de resolver el drama de un cuerpo sin cabeza, según la ingeniosa expresión de Juan Pedro Laclette, coordinador del Foro Consultivo, Científico y Tecnológico de la Presidencia de la República. Crear un organismo rector que definiría las políticas, instrumentos y medidas de apoyo a la ciencia y la tecnología. Poner en marcha una institución que establecería prioridades y criterios de asignación del gasto público.

La Canieti, en voz de Santiago Gutiérrez Fernández, enfatiza que se trataría de articular la gobernanza en ciencia y tecnología para impulsar la competitividad. Javier Allard, director de la AMITI, indica la necesidad de que la Secretaría se aboque a adoptar la Agenda Digital Nacional.

No todas las voces coinciden. Esta creación es poco realista en las condiciones actuales , indica la OCDE. Es poco probable que las facultades que se le han negado al Conacyt se le entreguen al ministerio de nueva creación. ¿La OCDE? Sí, otra vez, aunque en este caso se trata de un trabajo de perfil bajo comparado con el estudio dedicado a las telcos.

El estudio de la OCDE, La Revisión de las Políticas de Innovación de México , consta de 220 páginas y data del 2009. A diferencia del trabajo dedicado a las telcos, en este caso no hay villanos identificables, aunque sí hay una especie de recetario. Las nueve fortalezas de México en la materia son contrarrestadas con 12 debilidades que tienen mucha fuerza. Tenemos una base de científicos de buena calidad y buenas universidades. Contamos con firmas de alcance mundial y clústers altamente competitivos. Estos activos no compensan la mala gobernanza del sistema nacional de innovación; la baja colaboración entre sector público y privado; el malinchismo por la tecnología importada y la falta de inversión privada en investigación y desarrollo en los sectores intensivos en tecnología.

La OCDE piensa que esta Secretaría no se debe desechar. Es una buena idea en el mediano o largo plazo. Tal y como están las cosas, sería mejor crear una comisión intersecretarial que sirviera para coordinar e integrar los esfuerzos al más alto nivel: lo debería encabezar el mismísimo Presidente de la República y contar con amplias facultades para revisar las políticas en materia fiscal, educativa y el marco regulatorio.

Secretaría de Ciencia y Tecnología A las buenas ideas las persiguen los baldes de agua fría. Ése es su destino.

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