Atención, atención: Somos una empresa cuyo motivo de existencia es el de impedir que cualquier persona, independientemente de su raza, orientación sexual, religión y línea de trabajo delincuencial, sea privada de su libertad.

Para desempeñar nuestra labor con éxito tenemos armamento de grueso calibre: lanzacohetes LAW, ametralladoras Uzi, rifles de asalto AK-47, a los que de cariño les decimos ‘cuernos de chivo’. Además, contamos con una gran cantidad de fusiles Galil, Barret y AR-15; así como granadas de fragmentación, vehículos blindados —narcotanques— y el número adecuado de plebes (muchachos jóvenes) entrenados en el uso de las armas y bien intoxicados con las drogas de su preferencia para enfrentar sin miedo y con apetito de sangre al enemigo, sea éste el Ejército, la Guardia Nacional, cualquier clase de policía, la Marina, juntos o uno por uno.

Como dato adicional les comunicamos que nuestra plebada (jóvenes dispuestos a todo) es inmune al fuchi guácala, al regaño de sus abuelos y de sus madres —los que tienen. Por el contrario, las mamás de nuestros guerreros están orgullosas de los frutos de sus entrañas y de que éstos sean sicarios porque entre más malos pasos dan sus hijos, ellas usan mejores zapatos.

Previo arreglo económico y el consiguiente anticipo, se dará la orden para que nuestra fuerza de guerra y logística se ponga en actividad y provoque el pánico entre la población elegida, al implementar elementos distractores como incendios de transporte público, patrullas y autos particulares; cierre de calles y/o carreteras; provocar terror mediante la captura de rehenes en escuelas, oficinas y plazas comerciales; detención de elementos militares y amenazas de desaparecer a sus familiares; así como la realización de ruidosas balaceras a discreción.

En fin, contamos con todo lo necesario para que una ciudad y la sociedad que la conforma se intimiden, y una vez apanicados como Malverde manda, nuestro equipo de negociadores logre un acuerdo al más alto nivel para que en cuestión de horas, si no es que de minutos, el compañero forajido detenido o el o los reclusos encarcelados sean liberados y puestos a feliz recaudo.

A petición de los interesados no diremos nombres ni posiciones políticas, pero tenemos pactos crematísticos con autoridades de todos los órdenes y niveles de gobierno con lo cual garantizamos la efectividad de nuestro servicio.

Atentamente: Cártel de Sinaloa: Hacemos pozole y hasta barbacoa.

Llame, nosotros vamos.

Surtimos pedidos en toda la república.

Culiacán

La parodia de anuncio que usted acaba de leer fue inspirada por lo sucedido el pasado jueves en la capital del estado de Sinaloa. Sería ocioso relatar aquí cómo fueron los hechos.

Lo que a mí más me interesa del caso es la reacción del presidente Andrés Manuel López Obrador quien, mientras comenzaba la violencia en Culiacán, se subió a un avión que iba a Oaxaca. ¿En ese momento el Ejecutivo sabía que se preparó un operativo para detener a Ovidio Guzmán López? ¿Dio su aval para el mismo?

Cuando trato de explicarme la actitud de nuestro primer mandatario pienso en dos cosas. Una es que, tal vez, al momento de dirigirse al aeropuerto para abordar el vuelo programado, todavía no sabía que en Culiacán se estaba gestando la crisis de seguridad más grave sucedida en los once meses de su gobierno. Deduzco lo anterior por la manera que evadió las preguntas sobre el tema que los reporteros que ahí se encontraban y que sabían lo que estaba ocurriendo en la entidad sinaloense le plantearon. (Tal vez si le preguntan por los Tomateros de Culiacán su respuesta hubiera sido que le ganaron fácil a los Yaquis de Ciudad Obregón).

Más tarde, al aterrizar en Oaxaca y ser interrogado por los chicos de la prensa que para entonces sabían la gravedad de lo que ocurría en Culiacán, el Mandatario sólo dijo: “Mañana, mañana hablamos”. ¿Durante el vuelo supo del operativo fallido? ¿Estuvo en contacto con el Gabinete de Seguridad o hizo caso a la orden del capitán del avión que, como sucede, ordenó apagar los celulares?

La segunda cosa que pienso: Adquirido, con dinero público, el boleto en vuelo comercial a Oaxaca, le pareció una malversación de fondos cancelarlo y comprar un boleto para Culiacán. “Además —pensó— el próximo vuelo a Culiacán es hasta mañana”.

Como ya lo he dicho aquí más de una vez, por sentido práctico, sin afán de lujos, por una verdadera necesidad para bien gobernar, nuestro presidente debería disponer de un avión, si no fastuoso como el presidencial, sí con la capacidad suficiente para viajar en el momento y al lugar que sea necesario y que mientras hace el viaje no se desconecte del centro de mando de la república para estar al tanto de todo. Una aeronave donde él sea el capitán.

Al otro día, en su conferencia mañanera y oaxaqueña, ante la insistencia de los periodistas disimuló el fallido operativo y justificó el haber cedido ante los criminales a los cuales, aunque se los pida el presidente, les vale madre la paz, la tranquilidad, la hermandad y el amor al prójimo. Lo suyo es el odio y la violencia. Y así hay que tratarlos.

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Tardó más tiempo Sarita en soltar el cuerpo de José José, que el gobierno en soltar al hijo del Chapo.

Manuel Ajenjo

Escritor y guionista de televisión

El Privilegio de Opinar

Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros.