Después de meses de un proceso de reestructura encaminado no sólo a cumplir sus compromisos, sino además a volver a operar, Hipotecaria Su Casita anunció ayer una ampliación de 10 días hábiles a la oferta pública que cerraría este capítulo y que se basa en esencia en cambiar títulos no garantizados por instrumentos que sí cuenten con garantías.

Esta buena noticia obedece a que la gran mayoría de los tenedores de los títulos sujetos a la oferta se han sumado a la propuesta de la firma que preside José Manuel Agudo Roldán, con lo que el nuevo plazo, que se cumple el 8 de junio, permitiría alcanzar el porcentaje de aprobación necesario para que la reestructura sea viable.

Porque hay que recordar que un factor determinante en el éxito de este proceso es alcanzar al menos 97% de aprobación por parte de los tenedores de los títulos, en muchos casos entidades institucionales que necesitan tiempo y, en muchos casos, más información para sumarse a una operación de esta naturaleza.

Hay que decir que antes de llegar a este punto, Su Casita había destinado 22,966 millones de pesos bajo diversos mecanismos que incluyeron lo mismo efectivo que daciones en pago de activos financieros para liquidar toda su deuda garantizada, con lo cual actualmente la empresa no tiene adeudos, ni en México ni en el extranjero, con ninguna institución del sector financiero.

Este aspecto resulta fundamental por dos motivos: primero, porque los pagos realizados por la firma le permitieron liberar importantes sobrecolaterales, incluyendo activos inmobiliarios, que hoy permiten ofrecer títulos garantizados a aquellos acreedores que sólo tenían instrumentos sin garantías.

Y segundo, porque es evidente que nadie en su sano juicio aceptaría capital de una empresa que no sea viable; al cumplir sus compromisos con el sector financiero, Su Casita está en posibilidad de reactivar importantes líneas de crédito que le permitirían reactivar en forma prácticamente inmediata su operación crediticia.

Y conste que estamos hablando no sólo de las líneas que ya tiene firmadas con la Sociedad Hipotecaria Federal, de Javier Gavito Mohar, sino también con una serie de instituciones financieras privadas que han ofrecido activar importantes líneas de crédito apenas un día después de la formalización de la tan trabajada reestructura.

Estamos hablando de que está a punto de concretarse la segunda reestructura más importante de este tipo en la historia del país, sólo después de la que realizara en su momento Cemex, de Lorenzo Zambrano, y la segunda medida en el número de participantes, aspecto que es el que está marcando la mayor dificultad en la etapa final del proceso.

Porque el tema no está ya en las bondades de la operación, sino en el problema que implica la pulverización en un universo de entre 3,000 a 4,000 personas físicas y morales, de la tenencia de los bonos, problema que implica que estén participando en llevar información a los mismos 32 instituciones financieras.

En respuesta a la buena aceptación que ha tenido esta propuesta y a la viabilidad del modelo de negocio de Su Casita, si bien las carteras que conformaron las primeras daciones en pago de esta reestructura se dieron en administración a otras instituciones, las más recientes, como es el caso de las que se cedieron al fondo canadiense OTPP o a HSBC, se dejaron para que siguieran siendo administradas por la firma de Agudo Roldán.

En el proceso de 10 días que hoy inicia el reto es determinar qué tenedores de bonos no se han sumado y, si es necesario, irlos a visitar uno por uno para facilitarles información y asesoría respecto de las implicaciones de la operación.

Al final del camino, si todo sale bien, Su Casita renacería con cerca de 11,000 millones de pesos en activos, un Índice de Capitalización de 20%, equiparable a los que maneja la banca comercial, conocimiento del mercado hipotecario, líneas de crédito y experiencia Mucha, pero mucha experiencia

Todo indica que estos 10 días servirán para alcanzar y superar el porcentaje mínimo de aceptación de 97%, puesto como condición por la firma del castor, evitando con ello llegar a hasta un concurso mercantil.

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