Es claro y conocido. Victimas hechas delincuentes sigue siendo un tenor en México. Las verdades de acciones de inconstitucionalidad en procuración e impartición de justicia son cotidianas, gobierne PAN, PRD o PRI. La presión policial para declarar sobre presuntos ilícitos a los mexicanos ocurre todos los días en el país.

El documental del Túnel’’ o la película-documental Presunto Inocente’’, no son nada nuevo, de la realidad, pero sí prendieron alertas de cómo es el sistema de impartición de justicia en la nación.

No sólo ahí, sino de lo preventivo, procuración e impartición de justicia, que los últimos 12 años, nos indilgaron que cambiaría, al ser usada esa deficiencia como bandera de democrática, modernidad y del cambio.

La nación sigue de cabeza. Las corporaciones policiacas, grupos de investigadores patito e inútiles peritos, continúan obligando a los ciudadanos mexicanos de cualquier clase, claro no de los ricos, a probar su inocencia’’, cuando debe ser al revés, según las reformas constitucionales de 2008.

Pero decir, antes que nada que la Procuraduría General de la República (PGR) está desmantelada’’, quiere decir que no tiene un diagnóstico. Sino la verdad y añadir que hará revisar la figura jurídica’’ del arraigo y el cateo’’ por parte de Jesús Murillo Karam, es que tiene motivo, sustento y fundamento’’.

El es desde el cuatro de diciembre con todos los permisos, el nuevo abogado de la nación y se llama Jesús Murillo Karam. Abogado de carrera, exgobernador de Hidalgo y un ferviente priísta, sin obviar, un hombre de confianza de Peña Nieto.

Figuras ¡ojo! Creadas en la administración de Ernesto Zedillo, cuando encomendó en búsqueda de transparencia al primer procurador general de la República de extracción panista: Antonio Lozano Gracia, para fundar un nuevo modelo de persecución del delito, ante el descrédito del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en esos menesteres, se pensó era un avance. No fue así.

Sin arrogancia alguna. Ese señor Lozano Gracia se fue. Era inepto e incapaz. Este firmante fue parte de evidencias que era irresponsable y creaba delincuentes’’. No es protagonismo, solo recuerdos hay.

En ese momento creímos que México cambiaría. Se descubrió que sus colaboradores usurparon’’ la legislación de Italia, cuando el fiscal italiano, Giovanni Falcone se enfrentó a La Cosa Nostra’’ y La Mafia Italiana’’ y le costó la vida.

Y fueron más allá los piratas de Lozano Gracia, se robaron legislación de Estados Unidos e hicieron como muchos reporteros de hoy, el Doctorado’’ de Copy Page’’, sin medir consecuencias y empezó el famoso programa de arraigo y testigos con protección o protegidos’’, lo que está prometiendo Murillo Karam cambiar.

En esa época, eso fue una verdadera marranada, que incluso los protectores de la legalidad, como ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con verdadera cobardía, no declaró inconstitucional esas acciones, pero implícitamente’’ si lo decían.

Es diciembre del 2012. Han pasado muchos ministros desde la nueva época. Han peleado. Pasaron casi 20 años. Combatieron la inconstitucionalidad de esas herramientas’’. No los pelaron en 12 años de gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN).

Hay un cambio, es cierto. Se ha observado desde que Enrique Peña Nieto El Estroboy’’ pasó de posible, electo y a funciones. Lo que prevé que hay intención, pero en esta profesión lo mejor es decir: ¡hasta no ver no creer!

COMMODATO

Sí hay ministros de la SCJN a la cabeza de don Juan Nepomuceno Silva Meza, que cuidarán las luces de esperanza y están encendidas para un México mejor. ¡Ojala!

Es mi deseo de fin de año.