En el Medio Oriente, la gente huye por la guerra; en América Latina, por el desempleo.

Sin duda, ha sido muy importante la información revelada por el gobierno argentino de oficializar que 32% de la población es pobre. Esto es lo que el pasado gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ocultó con maquillajes e incluso llegó a suspender la publicación de datos. Lo ridículo fue el gesto del jefe de Ministros de Kirchner, cuando dijo que Argentina tenía menos pobres que Alemania. A contrapunto, el presidente Macri reconoció hace unos días: Ya no diremos que estamos mejor que Alemania .

La información veraz y oportuna es muy importante en una democracia para tomar decisiones. Resulta patético que un país importante, como lo es Argentina, haya vivido con la manipulación de información, lo que explica la omisión de políticas públicas a favor de las clases desfavorecidas de la población.

Frecuentemente, los funcionarios públicos que manejan la producción de información son proclives a tratar de quedar bien con sus jefes, manipulando los datos y mostrando una realidad que no es.

La situación económica de América Latina es muy delicada por un entorno internacional desfavorable, y esto puede empeorar la situación de la pobreza y desigualdad. En la región, la pobreza extrema, la pobreza moderada y la población vulnerable representa 63% de la población total de América Latina. Y la desigualdad es tan alta que 10 de los 15 países más desiguales del mundo se encuentran en la región.

Hace unos días, la directora general para Latinoamérica y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Jessica Faleta, indicó: Hay 220 millones de personas vulnerables que han salido de la pobreza pero que no han entrado en las clases medias. Evitar que vuelvan a caer es el primer reto .

Hace falta en la región políticas públicas focalizadas para resolver esta situación. O cuando menos, para minimizarla. Lo más importante es recuperar el crecimiento económico, pero para ello se necesita dinero, porque sin éste es imposible. Lo demás es retórica.

Más de la mitad de los jóvenes que trabajan en la región lo hace en la economía informal y más de 20 millones de jóvenes ni trabajan, ni estudian, ni están siendo capacitados. Esto explica el aumento de la tasa de homicidios. Se ha estudiado que en el caso latinoamericano, cuando aumenta el desempleo lo hace de manera más que proporcional el monto de homicidios.

En este escenario de focos rojos, están los jóvenes y la migración, que le agregan limón a la herida. Al respecto, José Manuel Salazar, director de la OIT para la región dice: En Latinoamérica, todo país es origen, tránsito o destino de migrantes . La búsqueda de empleos es el factor principal por lo que la gente emigra. En el Medio Oriente, la gente huye por la guerra; en América Latina, por el desempleo.

La actual trampa de la austeridad que establecen los gobiernos para aliviar la situación de sus finanzas públicas está conduciendo a un callejón sin salida, a un estado crónico de actividad muy inferior al mínimamente necesario. La posibilidad de que gane Trump le agrega perversidad al escenario general.

La respuesta se encuentra en un equilibrio de macroeconomía estable y crecimiento económico, con planes de inversión público-privados en infraestructura y energía verde, susceptibles de ser intensivos en mano de obra, así como en privilegiar el gasto publico que se asocia al empleo.