La luna de miel del mundo corporativo de Estados Unidos con Donald Trump duró un poco menos de tres meses. Comenzó el 9 de noviembre, un día después de su triunfo electoral.

Sus propuestas de desregulación y reducción drástica de impuestos encendieron la pasión. Esta se manifestó en un alza sostenida en la Bolsa de Nueva York; en un voto de confianza a su estilo de gobernar y también en una actitud complaciente ante las solicitudes-exigencias del presidente, por ejemplo en el caso de la relocalización de fábricas desde México hacia territorio estadounidense.

El anuncio del muro en la frontera con México y la inminente ruptura del TLCAN han generado molestia en el mundo corporativo por cuestiones de forma y de fondo. Piensan que se ha tratado con rudeza innecesaria a un aliado comercial, al mismo tiempo ha quedado en evidencia el desconocimiento de la forma en que funciona la plataforma de producción de América del Norte. La postura del gobierno de Trump ante el NAFTA implica un riesgo real de dislocación de procesos de producción y abastecimiento de las empresas de Estados Unidos. Las acciones de Walmart han registrado descensos desde la semana pasada, por el temor de que su proveeduría desde México se vea afectada.

El decreto que prohíbe la entrada de migrantes de siete países musulmanes provocó una crisis que Donald Trump y su equipo no esperaban. Más allá de las protestas de activistas de derechos humanos, la sorpresa ha sido la contundente reacción del mundo corporativo. Esta no es una decisión que cuenta con nuestro apoyo , dijo Lloyd Blankfein Ceo de Goldman Sachs. Esta empresa es la misma que ha colocado a tres de sus cuadros en posiciones importantes en el nuevo Gobierno. Nosotros no apoyamos esta política , dijo Mark Fields, el presidente de Ford, que hasta hace muy poco parecía estar en sintonía con Trump. Cabe notar que la sede de Ford está en Dearborn, hogar de uno de los mayores grupos población musulmana de Estados Unidos.

En Sillicon Valley, la reacción empezó desde el fin de semana. El motor de la industria tecnológica de Estados Unidos critica la decisión por razones éticas pero también pragmáticas: requiere importar masivamente talento y cualquier restricción migratoria le complica la tarea. Amazon, Microsoft, Apple han creado programas de asistencia legal para sus empleados. Google y Lyft han anunciado donativos millonarios para apoyar la causa de los migrantes. Sergey Bryn, uno de los fundadores de Google estuvo en las protestas y envió un tweet que decía estoy aquí porque soy refugiado .

El trato torpe hacia México y la prohibición de la entrada de migrantes de siete países musulmanes ha sido un golpe de realismo para muchos CEO´s y para inversionistas institucionales. No son todos, por supuesto, pero la grieta ya apareció. Los primeros días han sembrado dudas: ¿tendrá Trump la capacidad de gobernar con pragmatismo o ganarán sus prejuicios?