Desde la arbitraria cancelación por un capricho personal de López Obrador de lo que iba a ser el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, hemos visto infinidad de memes, burlas, pero también críticas con base en análisis serios. Más allá de todo ello, el proyecto de Santa Lucía (SL) nos debe producir una profunda tristeza, ya que con ello se concretizará un aislamiento y retroceso que tendrá serios impactos sobre la aviación civil de nuestro país, el turismo, otros sectores y la proyección de una economía moderna integrada al mundo.

SL no tiene la capacidad para convertirse en un “hub”, es decir un centro de multi conexión internacional para una o dos aerolíneas que era lo que sí ofrecía Texcoco. Así, en el mejor de los casos, Santa Lucía funcionará como un modesto aeródromo regional. Al no tener México un hub, claramente tendremos una conectividad limitada y aislada. Un retroceso.

El presidente insiste que en marzo de 2022 –sí, dentro de tan solo seis meses– se inaugurará ese aeropuerto que será “el más moderno del mundo”. Como es su costumbre de distraer y no responder a los verdaderos cuestionamientos, hay muchos hechos que apuntan a su inviabilidad. Hay problemas estructurales serios que, si llega a funcionar, lo harán un aeropuerto inseguro, ineficiente y rápidamente obsoleto.

Formulo algunas preguntas para el presidente que, a seis meses de su supuesta inauguración, sería útil conocer:

¿Cuáles aerolíneas han solicitado formalmente que añadirán operaciones en SL? ¿Por qué aún no conocemos la estrategia para recobrar el nivel 1 en seguridad aeroportuaria, ya que, sin ello, las líneas extranjeras no podrán abrir nuevas rutas desde ningún aeropuerto? ¿Por qué el proyecto del PEF 2022 no proporciona información presupuestal detallada sobre Santa Lucía? ¿Por qué no se conocen los dictámenes de agencias internacionales de aeronáutica sobre la viabilidad de que funcione simultáneamente la red SL-Toluca-CDMX? Repentinamente “apareció” un cerro que complica la operación de Santa Lucía; ¿Por qué no se ha aclarado más al respecto? La zona de SL tiene fuertes vientos que levantan grandes polvaredas que pueden impedir operaciones y la arena puede dañar las turbinas; ¿Por qué no se ha señalado nada sobre este problema y las soluciones? Hace poco se habló sobre una supuesta inclinación de la torre de control; si esto no es verdad, ¿Por qué no ha sido aclarado y explicado técnicamente por los expertos? ¿Por qué desconocemos los accesos y medios para llegar a SL por tierra? El enlace entre aeropuertos es todavía inexistente lo cual impactará negativamente el tiempo de los pasajeros y los vuelos de conexión; ¿Por qué no se ha detallado el avance de la infraestructura para conectar los dos aeropuertos?

Qué no se nos olvide el plan que SL será un aeropuerto civil operado y administrado por militares, como sucede en Cuba, Venezuela y Corea del Norte. ¿Esos son los modelos de administración aeroportuaria que debemos seguir?

Santa Lucía será un mausoleo no de mamuts, sino de dinero público hecho basura. La cancelación de Texcoco será el Waterloo de este gobierno.

Twitter: @frubli

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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