El día de mañana o a más tardar el martes 29 de junio el Consejo de Ministros del Gobierno del presidente español Pedro Sánchez anunciará formalmente que indultará a los nueve políticos presos (otros tres ya han cumplido sus penas) que orquestaron dos leyes para activar un referéndum fuera de la Constitución.

La Declaración Unilateral de Independencia ocurrió unas horas después del 1 de octubre de 2017, fecha en la que el Gobierno del presidente catalán Carles Puigdemont organizó el referéndum, pero que él mismo anunció que la declaración quedaba suspendida.

El referéndum fue la catarsis de una larga crisis política que el entonces presidente Mariano Rajoy se negó a atender, yéndose por el camino más fácil y a la vez más irresponsable, transfiriendo su obligación a los jueces.

Ni Puigdemont ni Rajoy pensaron que sus decisiones tomadas romperían con la convivencia social. Graves omisiones de ambos. Los dos tendrían que quedar inhabilitados para trabajar en la administración pública de por vida.

La decisión de Pedro Sánchez tiene como objetivo curar la ausencia de convivencia, es decir, el resultado de los indultos es de utilidad pública. Bajo estos rasgos, los indultos podrían ser reversibles si los políticos catalanes reintentan cometer un delito de la misma naturaleza que los llevó a la cárcel.

La decisión de Pedro Sánchez es impopular en España y popular en Cataluña, es decir, podría mermar la imagen de su presidencia, pero políticamente refuerza la alianza de Gobierno con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

Lo que nunca valorarán los integrantes de la franja nacionalista española ocupada por el Partido Popular (PP) y Vox, son los incentivos que los indultos generarán para mejorar la convivencia social.

Un sondeo del diario El Periódico indica que el 72% de los catalanes está a favor de indultar a los políticos presos, el resto de España opina, casi de manera simétrica, lo contrario. Los empresarios catalanes apoyan la decisión del presidente Sánchez. En el ámbito político el líder de ERC Oriol Junqueras, preso, apoya la decisión. Pere Aragonés, recién nombrado presidente catalán, miembro de ERC, también lo apoya. Otra dinámica es la que vive desde Bélgica Carles Puigdemont, un personaje a quien le sienta cómoda la confrontación.

La Unión Europea también apoya los indultos. la ministra de Exteriores Arancha González Laya lo confirmó ayer en una entrevista a La Vanguardia: “Detecto una actitud de respeto y comprensión. Una actitud positiva ante una medida que puede facilitar concordia y estabilidad”.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa votará el día de hoy una resolución favorable a los indultos y a reformar el Código Penal para recatalogar las penas de sedición. De acuerdo a adelantos publicados en La Vanguardia, “recomendará el perdón para los presos y una revisión integral de los delitos de rebelión y sedición para evitar “sanciones desproporcionadas””.

El PP de Pablo Casado y su ala ultraderechista, encarnada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, han lanzado una campaña de recolección de firmas en contra de los indultos. Así lo hizo Mariano Rajoy en 2006 cuando era cabeza del PP. A finales de enero de 2006 fue a Cádiz, cuna del constitucionalismo español moderno, para recolectar firmas en contra del nuevo Estatuto catalán que fue aprobado en dos Parlamentos (las Cortes de Madrid y el catalán) y vía referéndum en Cataluña. La gente le gritaba a Rajoy: ¡Presidente! En efecto, años después se convertiría en presidente de España.

Pedro Sánchez tendrá dos años para revertir el costo que los indultos le aportarán a su partido, el PSOE, es decir, antes de que concluya su legislatura.

El caso del procés catalán será estudiado por politólogos en el futuro. ¿Cómo se pudo haber evitado? La respuesta es sencilla: pensando en la convivencia.

Twitter: @faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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