El candidato del PSOE actúa como si tuviera mayoría absoluta. Parece que desea nuevos comicios.

El Brexit ya tiene al primer ministro que deseaba, Boris Johnson.

Trump ya tiene al primer ministro británico que deseaba.

La Unión Europea tiene frente a ella a quien no quería.

Conclusión: Trump y la Unión Europea expanden su campo de batalla.

Los silogismos son puertas de emergencia que se encuentran en los laberintos más extensos.

Pedro Sánchez gana las elecciones en España, pero no el mayor número de escaños en el Congreso.

Pablo Iglesias (antes de extrema izquierda y ahora, al extremo de la izquierda ) levanta la mano para ofrecerle sus escaños al PSOE de Sánchez a cambio de entrar a su gobierno.

Al estilo Matrix, Sánchez elige la pastilla azul, un placebo que lo hace sentir como si tuviera mayoría absoluta.

Conclusión: hoy podría perder la oportunidad de convertirse en presidente al haber despreciado a Pablo Iglesias.

“Si no hace una coalición con nosotros, no será nunca presidente”, le dijo Iglesias a Sánchez el pasado martes.

Pedro Sánchez, sin tener la mayoría absoluta decide realizar escenarios sobre teorías de juegos.

Se siente fuerte para convencer al Partido Popular (PP) para que se abstenga en la segunda sesión de investidura (hoy); fija una línea roja pensando que Unidas Podemos no aceptará (marginar a Pablo Iglesias de su gobierno); y cree que los catalanes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y los vascos se  abstendrían. Falló.

Pablo Iglesias se hizo a un lado para que entrara su esposa Irene Montero como vicepresidenta. ERC, a diferencia de la primera votación, sí se abstendrá pero sólo en el caso de que Unidas Podemos entre al gobierno, y del PP no se espera un guiño.

El segundo escenario es la organización de nuevas elecciones.

España está aprendiendo a caminar en un sistema multipartidista y aún depende del ánimo psicológico de sus líderes. Vimos la terquedad de Mariano Rajoy y ahora vemos el cálculo estadístico de Sánchez: sumido en el PSOE hace cuatro años, se levantó para cercar a Susana Sánchez (su rival en el pasado) y logró dirigir la moción de censura para arrebatarle el poder a Rajoy.

Lo que hay que agradecerle a Sánchez y a Iglesias fue el debate que sostuvieron la tarde del martes. “Hicieron terapia de pareja ante un hemiciclo fascinado al escuchar por fin algo que parecía de verdad en medio del soporífero argumentario”, escribe Luz Sánchez-Mellado en El País de ayer.

Sánchez desea nuevas elecciones. Sus encuestas se lo piden. Para Iglesias, un eventual resultado negativo para su partido lo llevaría a su tumba política.

Pablo Iglesias cometió dos errores: negoció puestos antes de hacerlo con programas y pensó que la dependencia natural de Sánchez sobre los escaños de Unidas Podemos se traduciría en una coalición de gobierno.

De no haber cambios durante la madrugada de hoy, España acudirá a las urnas por cuarta ocasión en cuatro años.

¿Qué diría Yeidckol Polevnsky? ¿Muchas elecciones?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.