En pocos meses el rostro de México está cambiando en su política migratoria

El efecto de la mariposa siria ha llegado a México y los anticuerpos generados en el gobierno del presidente Obrador se preparan para una rebelión.

Ocho años de guerra civil siria ha desplazado o refugiado a la mitad de su población. Son o vivían 22 millones de habitantes y ahora, tras el paso del califato terrorista y la batalla entre sunitas y chiitas, es decir, entre sauditas e iraníes, Siria ha quedado hecha un desastre.

El presidente Peña y la entonces secretaria de Relaciones Exteriores Claudia Ruiz Massieu, voltearon a donde no hubiera sirios para no recibirlos.  Que Trudeau o Bachelet los reciban. “México no está para recibirlos”, decían lo xenófobos patriotas (oxímoron incluido para recalcar el híper nacionalismo de los burócratas y tuiteros acéfalos). En el imaginario, un presidente de un país primero tiene repartir vacunas a sus nacionales.

Algo similar ocurrió con los integrantes del partido  Amanecer Dorado, los xenófobos griegos. Condicionaron la entrega de despensas al color del acta de nacimiento.

Entre diciembre de 2015 y febrero de 2016, poco más de 200,000 sirios llegaron a las costas griegas. Amanecer Dorado pidió hermetizar las fronteras con minas antipersona y vallas electrificadas. Algo similar ocurre en la Hungría de Orbán y en la Italia de Salvini. Sin minas pero con igual odio al extranjero.

El efecto mariposa se presenta en México con rostros de centroamericanos. Al considerar que no es importante la política exterior, el presidente López Obrador ha formado un gobierno dentro de su gobierno. El presidente del segundo gobierno es el secretario de Relaciones Exteriores.  Su muy desarrollada musculatura política llenó el vacío de seis meses de discursos sobre la relación con Estados Unidos. Ebrard tiene un gabinete político, económico y militar.

El miércoles, Porfirio Muñoz Ledo hizo público su desacuerdo con el presidente del gobierno 1, López Obrador. “El país viola la ley interna para satisfacer una demanda de los Estados Unidos”. La consistencia intelectual de Muñoz Ledo hizo ver al partido Morena como un partido bajo esos efectos raros que personajes como Luis Buñuel llevaron a la pantalla del cine. Pensemos en El Ángel Exterminador donde ninguno de los invitados puede salir de la casa en la que se encontraban cenando por alguna desconocida razón. En Morena nadie puede criticar públicamente a su líder por alguna “desconocida” razón. Todos cenan y no critican.

¿Qué opinaría Martí Batres, Dolores Padierna y Yeidkol Polevnsky sobre los objetivos cumplidos por Donald Trump a través del acuerdo migratorio?

Ayer, el presidente del gobierno 2, o si se prefiere, del gobierno de México en el exterior, Marcelo Ebrard, respondió a Porfirio Muñoz Ledo lo siguiente: “No sé por qué está mal que la Guardia esté en la frontera sur si está en todo el país. Creo que el diputado Muñoz Ledo votó a favor”.

Y a los migrantes, Ebrard dijo: “Te vamos a decir no queremos que atravieses nuestro territorio si tu objetivo es llegar a otro país”.

Salvini, Orbán, Obrador, Yeidckol, Ebrard y Trump. Una lista cuyo vector migratorio los atraviesa de manera transversal.

Surrealismo.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.