Opinión

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Salvavidas a Pemex

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Por Bruno Donatello

A pesar de lo que puedan argumentar las autoridades, ?el préstamo para Pemex por tres bancos de desarrollo ?sí conforma un riesgo para su solvencia.

La solución de mercado de laisez faire económico para los problemas de apalancamiento y rentabilidad que enfrenta Pemex sería impensable, imposible incluso de consideración. Es decir, que se rasque con sus propias uñas y supere sus dificultades bajando gastos, saliéndose de sus líneas de negocio de más baja rentabilidad y haciendo economías draconianas en su funcionamiento.

Puesto que la fórmula de mercado es contraria a la esencia misma de esa entidad, es que desde la Secretaria de Hacienda se formuló una operación de rescate. Esta operación se materializó en un crédito por 15,000 millones de dólares que extendieron a Pemex tres entidades de las banca de desarrollo. El problema es que se interpuso en el camino la calificadora Moody’s cuando mostró que esos préstamos amenazaban la fortaleza financiera de las entidades que los brindaron.

A pesar de lo que puedan afirmar las autoridades, es claro que esos préstamos sí conforman un riesgo para los bancos de desarrollo que ofrecieron el apoyo. Es evidente la expectativa que abrigan las autoridades de que el apoyo sea únicamente un salvavidas temporal en tanto los precios del petróleo repuntan de sus actuales niveles ridículamente bajos y el nuevo director de la paraestatal puede obrar el milagro de reducir los costos operativos de la gran empresa.

En el fondo dirán los observadores más perspicaces a quienes el gobierno está ofreciendo salvamento es a los proveedores de la paraestatal. De hecho, el crédito extendido a Pemex por Nacional Financiera, Banobras y Bancomext responde explícitamente a esa finalidad: que la empresa cumpla sus compromisos de pago con sus proveedores, que conforman una fuerza muy importante de empleo, operación empresarial, demanda de insumos y pago de impuestos. No por casualidad esos proveedores son también acreedores de la paraestatal. Según informes, en esa situación se encuentran 1,300 empresas medianas y pequeñas.

La operación de rescate está fincada, ya se ha dicho, en la expectativa de que el precio del petróleo se recupere y que la tijera presupuestal del director González Anaya tenga la eficacia que se espera. Por desgracia es imposible saber el futuro , existe incertidumbre sobre si vendrá el esperado repunte de los petroprecios o cuándo se materializará. Pero en el peor de los casos, el gobierno cuenta con una última red de protección, el aval por excelencia de todos los entuertos imaginables: el bolsillo de los contribuyentes.

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