La frágil democracia mexicana está bajo amenaza. Muchos años nos ha costado construir y consolidar instituciones autónomas, creíbles y efectivas. El Instituto Nacional Electoral (INE) cumple con todas estas características.

El IFE, después INE, no sólo ha sido árbitro y guardián de elecciones que permitieron la alternancia en México, también es un referente electoral en el mundo por la credibilidad en la que se fundamenta y opera. Sin duda, es una institución de la que los mexicanos debemos sentirnos muy orgullosos.

En una democracia funcional, los pesos y contrapesos permiten que el poder no se concentre totalmente en unas cuantas manos, para evitar que los derechos de los ciudadanos sean atropellados por una élite gobernante. Si bien es cierto que la democracia mexicana aún tiene puntos débiles, resulta indispensable que estemos atentos y en alerta ante las amenazas.

Cuando una institiución es verdaderamente autónoma, representa un obstáculo para quien ambiciona controlarla y concentrar todo el poder para perpetuarse en él. De ahí que el INE sea una de las instiituciones más vulnerables en este momento.

Primero, es el intento de desprestigio. Ha habido voces que mienten al sugerir que el INE no funciona o que es demasiado costoso. Hay que revisar a detalle la información pública disponible en la que se puede reconocer el alcance, enorme responsabilidad y eficiencia con la que el instituto administra y ejerce su presupuesto (recursos de todos los mexicanos) para cumplir con su mandato. Los recortes injustificados vulneran su operatividad y funcionalidad.

Segundo, es el intento por reducir de nueve a tres años el periodo del presidente y el número de integrantes del Consejo General de 11 a siete. Al ver la manera en la que han impuesto perfiles poco aptos, preparados y experimentados en otros cargos relevantes, preocupa la manera en la que cooptan y debilitan a las instituciones desde la incompetencia.

Tercero, es el intento por obligarlo a hacer algo que no le corresponde. El INE se caracteriza por actuar con estricto apego a la ley. De ahí que se haya negado a entregar los datos biométricos de los mexicanos a la Secretaría de Gobernación, después de una serie de presiones y chantajes a los que, afortunadamente, no cedió. AMLO afirmó que ya no insistirán. Habrá que estar atentos a cuál será la próxima embestida para manipular a la opinión pública y tratar de cumplir su cometido.

El propósito está claro: debilitar hasta cooptar una institución independiente que permita que la frágil democracia mexicana funcione. Quieren acabar, poco a poco, con la neutralidad política y la autonomía del INE para convertirlo en un instrumento al servicio del presidente y de su partido. De esta manera, impedirían que el INE pudiera velar de nuevo por unas elecciones libres en las que se vuelva a dar la alternancia que le urge a México.

He tenido la fortuna de conocer muy de cerca al INE y a sus colaboradores de distintas áreas. Soy testigo de lo valiosa que es la institución por el talento y compromiso de quienes dedican su vida laboral a administrar procesos electorales, empadronar ciudadanos y dar legitimidad a cada elección, entre otras responsabilidades. También, me consta su determinación para innovar y hacer que todo funcione mejor.

Por eso estoy convencido de que todos los mexicanos que creemos en la democracia tenemos la obligación de velar y luchar para que el INE siga siendo autónomo y no quede en manos de quienes buscan manipularlo. De ello depende la continuidad de nuestra democracia.

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.