En el muro en construcción del gobierno de la Cuarta Transformación apareció una notable grieta.

Es una grieta que inició en un sector muy sensible para la sociedad: el sector salud.

Es una grieta que se extiende por diferentes sectores sanitarios: la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social y el ISSSTE, y abarca varios frentes; desde las condiciones generales de trabajo del personal, pasando por el desabasto de medicamentos e insumos básicos, hasta la reestructura y centralización administrativa de las instituciones.

Todo indica que la grieta se generó al cimbrarse uno de los pilares conceptuales del actual gobierno: la política de austeridad, llevada al extremo.

RUIDO, LA ALERTA

Aunque ya se venían escuchando “intensos ruidos” con la protesta de médicos residentes en hospitales de la Secretaría de Salud, de la Ciudad de México, con la exigencia de mejoras laborales y el pago atrasado de tres quincenas de 3,000 pesos, cada una, las protestas ciudadanas, por falta de medicamentos y las declaraciones de algunas organizaciones sindicales,  y hasta el señalamiento del presunto y opaco beneficio en el negocio de la compra de medicinas de un representante del partido Morena, no fue hasta la semana pasada, cuando se hizo evidente la grieta.

RENUNCIA-DENUNCIA

La renuncia/denuncia de Germán Martínez a la dirección del IMSS pareció el detonante involuntario del conjunto de elementos que reunidos reflejaron el status de crisis en el sector salud.

El diagnóstico que hizo el ahora exdirector del Seguro Social no sólo es una severa crítica al gobierno mexicano —demoledora porque viene desde uno de sus representantes— sino un señalamiento claro del tamaño de su insensibilidad social reflejada en la aplicación de una agresiva política de austeridad, ejercida, sin criterios que marquen diferencias y respeten el corazón del objetivo social: preservar la salud de la ciudadanía.

También es evidencia clara de la imposibilidad de cumplir con los objetivos fundamentales de la institución, so riesgo de incurrir en responsabilidad administrativa, si las decisiones fundamentales se toman desde fuera del propio organismo, como lo advirtió el propio Martínez.

La carta renuncia-denuncia no menciona por su nombre y apellido a la superoficial mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Raquel Buenrostro, cuando refiere la  injerencia perniciosa de algunos funcionarios con esencia neoliberal.

Pero posteriormente, cuando le preguntaron al subsecretario de Hacienda Arturo Herrera si el gobierno está asfixiando al Seguro Social, el funcionario respondió: eso tienen que preguntárselo a la Oficialía Mayor; es un tema administrativo. El número dos de la dependencia dejó claro que el área tradicional de la dependencia es macroeconómica y que la nueva área administrativa es responsabilidad precisamente de la Oficialía Mayor.

¿AUSTERICIDIO?

En distintos sectores de la sociedad se discute si la política de austeridad del gobierno actual raya en el austericidio, al tocar los servicios generales de salud.

Aunque la política de austeridad, en general es responsabilidad de la Secretaría de Hacienda, el detalle lo aplica directamente la poderosa Oficialía Mayor, que tiene bajo su responsabilidad no sólo las compras centralizadas del gobierno federal, sino la tijera para recortar plazas y reestructurar instituciones, como el IMSS.

El designado director general Zoé Robledo apareció en la foto con el secretario de Hacienda, para dejar claro que con él sí habrá comunicación, a diferencia de su antecesor, quien se quejó de la falta de atención del titular de las finanzas públicas.

Con apenas unas horas en el cargo rechazó el diagnóstico de su antecesor y anunció la reestructura de las delegaciones del seguro social; justo lo que denunció Martínez.

En los últimos días de la semana se agravó la situación de inconformidad y los directivos de la mayoría de los institutos de salud reclamaron y al final obligaron la liberación de un presupuesto superior a 2,000 millones de pesos.

También se registró la radical posición del dirigente del sindicato de burócratas, la Federación de Trabajadores al Servicio del Estado (FTSE), Joel Ayala, quien pronunció un duro discurso en contra de la austeridad y advirtió que si quieren confrontación la tendrán.

Pero también se observó la queja de los laboratorios farmacéuticos que reclamaron el pago de su proveeduría.

Si hubiera escasez de medicamentos, dijo en su momento, Raquel Buenrostro, es responsabilidad del gobierno anterior, porque ellos realizaron las compras para este 2019.

Aunque en las últimas horas, la compra consolidada de medicamentos para el periodo 2019-2020 —que ya le toca a este gobierno—, por un monto de 100,000 millones de pesos, acusa ya un retraso de un mes, de acuerdo con lo que publica CompraNet, y según reportó una nota del periódico El Universal.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha rechazado que exista crisis en el sector salud y afirma que todo es producto de quienes están inconformes con su lucha anticorrupción.

La crisis del sector salud, sin duda, es una grieta que más vale que atienda pronto el gobierno federal. Al tiempo.

ATISBOS

RENUNCIA.- La renuncia de Josefa González Blanco es la segunda renuncia en el gabinete presidencial. Se origina en su arbitraria petición para detener la salida de un avión de Aeroméxico. Sin embargo, se rumora que en realidad aprovechó su lamentable error para dimitir. Dicen que ya no podía con la severa política de austeridad que la tenía prácticamente sin poder hace nada. Claro, son rumores.

Marco A.Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.