La norma mexicana  051 regula el etiquetado de los alimentos y bebidas no alcohólicas. Las secretarías de Salud y Economía han promovido una modificación a dicha norma, con la finalidad de mejorar la información nutrimental en los etiquetados para contribuir a mejorar el grave problema de obesidad y diabetes.

Actualmente, la norma exige que el etiquetado frontal de los productos informe el contenido de los cuatro nutrientes más importantes de acuerdo con el criterio internacional: grasas, azúcares, sodio y calorías. Ello se presenta claramente en cantidad y en el porcentaje que representa de los nutrimentos de una ingesta diaria, aunque no se informa cuál es esa métrica que varía por estatura, peso y sexo. La propuesta de las autoridades es simplificar la información, sustituyendo lo anterior, como en Chile, por octágonos individuales negros que solamente adviertan: “exceso de calorías, de azúcares, de sodio, de calorías”.

Autoridades e industria tuvieron una discusión ríspida. Por una parte, la industria argumenta que la propuesta provee menos información alimenticia para el consumidor, por ende, no contribuye a mejorar los problemas de salud pública. Además, no permite la adecuada comparación entre productos para hacer una buena selección. Por su lado, las autoridades sostienen que el etiquetado actual no es comprensible para la población que no entiende de porcentajes ni de cantidades nutrimentales, por lo que los octágonos les permiten una rápida y sencilla interpretación. Además, la información detallada actual permanecerá al reverso del empaque. Sostienen que en 10 años con la norma actual, no se ha tenido ningún impacto sobre la nutrición. Pero no se conocen estudios que evidencien lo anterior.

El sistema de octágonos logra la sencillez, pero a costa de una mayor imprecisión y arbitrariedad. La palabra “exceso” no se relaciona con una métrica y se refiere a un umbral que no se conoce. De esta forma, aplica por igual a un producto que exceda ese umbral desconocido en 30% y a otro que lo rebase en 0.5 por ciento. El argumento de que la población no entiende el etiquetado actual por complicado, no es válido para darle menos información. En todo caso se trata de educar. Asimismo, la nueva norma pretende prohibir, en productos “excedidos” para niños, que se utilicen personajes públicos en la mercadotecnia: Federer ya no podría anunciar chocolates, por ejemplo. Esto claramente es una intromisión en la libertad a la competencia.

Si bien, el etiquetado actual es perfectible en varios aspectos, los octágonos no contribuirán a mejorar la crisis de obesidad y diabetes. Para lograr esto último, se requiere de una estrategia integral educativa para forjar mejores hábitos alimenticios en la población. Habría que comenzar por prohibir los miles de puestos insalubres callejeros de fritangas que son serios focos de enfermedades y promueven pésimos hábitos. Cambiar normas de etiquetado es fácil, lo difícil es promover un cambio permanente de hábitos, y esto sólo se logra con mejor educación.

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