Líderes importantes, independientemente de enfrentar la pandemia y la crisis económica están planteando la necesidad de consolidar la cooperación multilateral para resolver los problemas globales.

El mundo después del Covid-19 ya no volverá a ser el mismo. Las economías cerradas tendrán que abrirse para superar el subdesarrollo.

Una desigual experiencia histórica es lo que han hecho con la crisis del Covid-19 los países avanzados, las economías emergentes y los países pobres. En los primeros, la combinación de aumento del gasto público, las rebajas de impuestos y la provisión de préstamos y garantías ha representado el 25% de su PIB, en los segundos el 7% del Producto Interno Bruto y en los terceros solamente el 1.5% del PIB.

Queda claro que los países avanzados serán los primeros que superen la pandemia y las condiciones restrictivas para la producción y el empleo, el consumo y la inversión, el entretenimiento y la cultura.

La recuperación económica mundial será muy dispareja. Políticamente tanto en los países ricos como en los pobres se está incubando la fuerza del populismo por el supremacismo blanco o por el atraso de las políticas públicas para enfrentar la pandemia y la crisis económica. De tal manera que el populismo a la carta está disponible para su uso, lo que en términos democráticos es una aberración.

Una de las medidas más importantes de las autoridades monetarias de Estados Unidos es mantener bajas las tasas de interés para promover la inversión, el empleo y no provocar presiones inflacionarias. Las tasas de interés bajas también benefician a los países que tienen altos niveles de deuda.

Se estima que en las economías más avanzadas la vacunación esté muy avanzada a mediados del año, al igual que en algunos países emergentes. En los países pobres ello sólo será posible en el 2022 o más.

El Banco Mundial acaba de anunciar que al término de la pandemia habrá en el mundo más de 150 millones en pobreza extrema en un escenario de alta inseguridad alimentaria. Es el preliminar saldo trágico de una experiencia devastadora de los deseos humanos, de la fantasía y de la productividad.

Líderes importantes, independientemente de enfrentar la pandemia y la crisis económica están planteando la necesidad de consolidar la cooperación multilateral para resolver los problemas globales.

Así, en un comunicado firmado por Emmanuel Macron, Ángela Merkel, Macky Sall, Antonio Guterres, Charles Michel y Ursula Von Der Leyen , dicen: "La pandemia causó la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial. Recuperar una economía mundial sólida y estable es una prioridad fundamental. De hecho, esta crisis pone en riesgo los avances de dos décadas en la lucha contra la pobreza y la desigualdad de género. Las desigualdades al debilitar la cohesión social, son una amenaza para la democracia".

El mundo después del Covid-19 ya no volverá a ser el mismo. Las economías cerradas tendrán que abrirse para superar el subdesarrollo. Y en el contexto global tendrán que usarse las instancias que existen para la cooperación del desarrollo económico y social.

Con la llegada a la Presidencia de Estados Unidos de Joe Biden se hace evidente que la cooperación internacional puede tener un mejor momento. Por lo pronto, el paquete de medidas de Estados Unidos y Europa, principalmente, para enfrentar la pandemia y la crisis económica, va a permitir un efecto positivo en toda la economía mundial. Lo mismo es de esperarse en la cooperación para enfrentar la emergencia medioambiental. Varios países que representan el 65% de las emisiones de gases de efecto invernadero ya están formulando compromisos para la neutralidad del carbono.

smota@eleconomista.com.mx

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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