Nos ha quedado claro que la manera en que se interrelacionan las redes agroalimentarias afectan finalmente al consumidor, por ello la normatividad para los negocios que se basan en la producción de las diferentes especies animales, que son fuente de alimentación para el humano, tiende a ser más estricta.

El sector ganadero es fuertemente cuestionado por la presión que ejerce sobre los recursos naturales. De acuerdo con un estudio de la FAO, el ganado genera menos de 2% del Producto Interno Bruto, pero produce 18% de las emisiones de gases efecto invernadero.

El riesgo de propagación de enfermedades animales, que comprometen la salud humana, y el impacto negativo del sector en el medio ambiente obligan a implementar mayores controles en la explotación ganadera y nuevas tecnologías que no sólo mitiguen las emisiones, sino que se conviertan en recursos energéticos valiosos, como puede ser la digestión anaerobia de los desechos animales.

Una de las industrias que está innovando para contribuir a la sostenibilidad de la producción ganadera es la de alimentos balanceados; el uso de aditivos en la alimentación animal, como las enzimas y microorganismos vivos probióticos, mejora la digestión y por lo tanto reduce las excretas.

Un reto importante será la regulación y control de los insumos que utilizan las empresas que elaboran alimentos balanceados tales como granos, harinas, antibióticos y promotores del crecimiento, puesto que se estima que de 60 a 70% de las mezclas se realizan a nivel de granja.

A nivel mundial se han desarrollado sistemas de análisis para garantizar la inocuidad de los alimentos animales, no es un error la manera en que éstos se alimentan, entonces ¿los animales también tienen derecho a alimentarse sanamente y vivir sin estrés? Desde luego, más aún si los humanos consumiremos alguno de sus productos como carne, huevo y leche.

Otra preocupación de la industria es la presencia de micotoxinas y dioxinas en los ingredientes de los alimentos balanceados, pues son fuertes tóxicos capaces de trascender a través de la cadena.

En México debemos prepararnos para los continuos cambios del sector pecuario e implementar buenas prácticas de producción para el bienestar de la población.

*Antonio Manríquez es especialista de la Dirección de Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]