La campaña electoral requiere de más planteamientos de substancia así como los medios para lograrlos. Ello en vez de los contrapuntos reiterativos de trivialidad.

Las cuestiones esenciales son los problemas tan evidentes, como la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la inseguridad y la ruralización de las ciudades. Pero también los problemas que derivan del contexto internacional.

José Martí hablaba del mundo externo a Latinoamérica, que nos puede aplastar y lo decía metafóricamente en las siguientes palabras: “Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea y que con tal que metan a la cárcel al que osó tocar a su novia y que lo hagan presidente municipal, ya da por bueno el orden universal. Pero no sabe de la lucha de las estrellas en el firmamento y de los gigantes que en cada paso caminan siete leguas y que le pueden poner la bota encima. Ésa es nuestra América”.

Nuestros políticos están más anclados en el siglo XX que en el actual. Este siglo nos está requiriendo actuar ante amenazas crecientes.

Moisés Naím, internacionalista, vaticina que el cambio climático tendrá choques depredadores en América Latina, lo que modificará lugares de vivir, lo que se produce y en lo que se gasta, además de los conflictos internacionales a los que habrá que enfrentarse. Al respecto, ¿cuál es la posición de nuestra clase política?

La revolución digital está advirtiendo sobre las nuevas pautas del empleo. La ONU señala que en las próximas décadas, dos de cada tres empleos formales en Latinoamérica serán automatizados. Si actualmente en México 60% trabaja en la informalidad, con ingresos bajos y vulnerables, sin seguridad social, ¿qué va a pasar cuando se amplíe la digitalización? ¿Cuál es la política industrial que responda a estos retos?

La corrupción gubernamental, que había sido tolerada cuando tenía niveles bajos, ahora alcanza los grandes números y se ha internacionalizado. En varios países importantes de América Latina, ya es motivo de encarcelamiento de muy importantes políticos y empresarios. Éste es un buen principio de un Estado de Derecho que limita el poder.

Otro impacto en la política interna es la influencia de poderes internacionales en los procesos electorales, manipulando en las redes sociales con el objeto de favorecer opciones políticas. Lo hicieron en el país más importante del mundo. ¿Hacia dónde vamos?

La contaminación es un problema que deriva de tecnologías que compramos al exterior y por la pobreza. Los efectos perniciosos son evidentes. En México, la contaminación le cuesta al país 3% de su PIB y las muertes que causa. Es lamentable reconocer que no estamos preparados para combatirla, pero se puede.

Además del beneficio social, las políticas anticontaminantes tienen efectos económicos positivos. Se calcula que cada dólar invertido en EU en la lucha contra la contaminación genera un beneficio de 30 dólares. Y el Banco Mundial cuenta con 8,300 millones de dólares para proyectos medioambientales.

Regresemos al aldeano vanidoso de Martí. Tiene que ver el futuro, sobre todo porque el mundo está abierto y ofrece muchas pistas para recorrer. Es cuestión de poner en perspectiva la previsión. Y de que cada día tenemos que aprender lo que nos pasa para evitar errores. No olvidarlo.