Las estadísticas de la ANTAD (Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales) ofrecen un termómetro revelador de la marcha de la economía mexicana y también del estado de ánimo de las familias consumidoras. Por esa representatividad, preocupa que en el 2013 y el 2014 las ventas de esa organización hayan crecido muy por abajo del incremento de la producción general. En el 2014 en que el producto interno se incrementó, según cálculos preliminares, apenas por arriba de 2%, las ventas de la ANTAD lo hicieron en tan sólo 0.9 por ciento.

Llama en particular la atención el contraste del comportamiento de ambas variables en el bienio 2013-2014 y un año crítico: 2009. En este último, aunque por efecto de la recesión mundial el PIB de México sufrió una contracción de casi 5%, las ventas de la ANTAD todavía crecieron 0.8 por ciento. ¿Cuáles factores pueden explicar este desempeño tan diferenciado en dichas variables?

Aunque sin presentar estimaciones sobre el daño, los analistas atribuyen parcialmente el pobre desempeño de las ventas totales en el 2014 a la repercusión de la reforma fiscal que entró en vigor el año pasado. Según referencias, los nuevos impuestos aplicados al pan dulce, pasteles y refrescos impactaron fuertemente a la canasta de consumo de los segmentos mayoritarios de la población. Pero independientemente de esa repercusión, cabe mencionar otra distinta y de carácter más permanente: las pérdidas por causa de los robos que sufren las tiendas asociadas a la ANTAD.

Según noticias, los quebrantos por razones de seguridad se ubicaron en 2% de las ventas totales de dichos establecimientos. De esa cifra, 1.2% correspondió a robos realizados por el público o por los propios empleados de las tiendas y el 0.8% restante, a gastos adicionales en materia de seguridad al interior de las tiendas: equipos, sistemas, personal especializado y manejo de inventarios.

El problema es la repercusión que este último fenómeno puede tener sobre los planes de expansión de las tiendas asociadas a la ANTAD. Para el 2014 se tenían planeadas inversiones para ampliación que se quedaron cortas en 500 millones de pesos sobre una proyección de 4,000 millones. El pronóstico de ampliaciones para el 2015 se ubica en 3,600 millones de pesos. Si por segundo año consecutivo no se alcanza la meta, significará -nuevamente- menos empleos, salarios, impuestos y trabajo para otros ramos como la construcción.

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