(Segunda parte)

Otro de los factores de alto riesgo internacional seguirá siendo la guerra comercial entre EU y China, que no es otra cosa que el inicio más bien de la guerra por la supremacía tecnológica del llamado G5 para los próximos 50 años, cuando menos. En este sentido, el tema EU–China va a seguir generando incertidumbre y freno al crecimiento mundial por un tiempo, lo que tiene una implicación al principio positiva para México pero que en el mediano plazo afectará a todas las naciones, incluida la nuestra. Sin embargo, al margen de esta batalla por la supremacía global, lo que más debe alertar de manera notable a nuestra economía es la inminente recesión de la economía global, la cual con base en el consenso global ya se espera para el año 2020 y que puede llegar a ser más profunda de lo que se quisiera, precisamente por la guerra comercial–tecnológica de EU y China que ya está impactando de forma importante a economías como Alemania, Francia e Italia, que ya muestran un endeble crecimiento. Bajo esta lógica, se esperan malas noticias para los países emergentes como el nuestro, que son productores y exportadores de materias primas, en donde se prevé que el precio, por ejemplo, del petróleo podría llegar a los 40 dólares por barril. Este hecho puede llevar a presionar de manera importante a las finanzas públicas en la medida de que el Paquete Económico estaría presupuestando los ingresos con base en un precio promedio del barril entre 52 y 55 dólares, y hasta ahora se desconoce si el presente gobierno comprará coberturas de crudo en los mercados internacionales. No contar con coberturas petroleras por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) representaría un serio riesgo que llevaría a recortes al gasto durante la marcha del año 2020. Al mismo tiempo, se presentará un contexto internacional en el que, si bien hasta ahora hemos sido parcialmente beneficiados de la guerra comercial que hemos mencionado, la recesión mundial hará que nuestro sector exportador no petrolero sufra una importante baja, producto de las menores compras de productos mexicanos.

Los mercados financieros internacionales, igualmente, presentarán turbulencia y, por tanto, aversión al riesgo en especial hacia las economías emergentes, entre las que se encuentra México y que no ha dado pasos más firmes para consolidar la confianza entre los inversionistas. Lo anterior estará inmerso en un contexto de política monetaria global de bajas en las tasas de interés con el objeto de atemperar los efectos de la recesión mundial que se presume que estaría presente en el año 2020 y que incrementará el diferencial de tasas (spread) entre las naciones desarrolladas y las emergentes. En este sentido, se esperaría que el Banco de México disminuya su tasa de interés de referencia en al menos 50 puntos básicos para levarla de 8 a 7.5 por ciento. Todo esto presionará negativamente al tipo de cambio y se estima que el dólar se ubicará por arriba de los 20 pesos lo que, no obstante, podría no presionar a la inflación, ya que estaría contenida por la menor tasa de crecimiento que se espera para el siguiente año, mientras que la SHCP deberá pronosticar de manera responsable una tasa de crecimiento para nuestra economía de entre 1 y 1.5%, y en caso de materializarse una recesión aguda, tendría que ser rebajada aún más. Para compensar, el gobierno también deberá prever recortes al presupuesto desde este año en alrededor de 300,000 mdp y apretar fuertemente a los contribuyentes vía actos de fiscalización, quizás agresivos.

Finalmente, la aprobación del T-MEC por parte de nuestro socio comercial EU traerá elementos adicionales, que si bien todos apuestan a que finalmente sea aprobado por la razón de que representa 600,000 mdd y que sólo con México y Canadá como aliados podrá EU hacer frente a China. Paradójicamente, el proceso de discusión y aprobación del T-MEC estará inmerso en un riesgo adicional para la economía mexicana y el cual será materializado durante el proceso de reelección del presidente Trump, en donde un discurso proteccionista y antimexicano serán las constantes, lo que detendrá muchas de las inversiones extranjeras que están a la espera de que este acuerdo sea aprobado. Por tanto, el Brexit que desinflará a Europa, desaceleración de la economía mundial camino a la recesión, guerra EU–China por la hegemonía mundial en materia comercial y tecnológica, y la volatilidad de los mercados financieros en un contexto de disparidad de tasas de interés entre países desarrollados y emergentes y la baja generalizada en el precio de las materias primas son los riesgos latentes y reales que enfrentará México, que tiene de por sí una economía en vías del estancamiento real.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaria de Hacienda, la presidencia de la República y en Washington, DC. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas