El 2016 pondrá a prueba el optimismo y la templanza de los mexicanos. Nos subiremos a una montaña rusa que no fue aceitada. El año está lleno de riesgos. ¿Quién dijo oportunidades?

En el 2016, hablaremos mucho de defaults, pronostica Carmen Reinhart, una gran economista que se especializa en crisis financieras. Ella tiene en mente el riesgo de impago de deudas gubernamentales: Puerto Rico y Ucrania... Grecia otra vez.

Los defaults también están en el radar del sector privado. La combinación de alza en las tasas de interés y apreciación del dólar ha puesto contra la pared a muchos corporativos, con deudas grandes en dólares. Cerramos el 2015 con el desenlace de ICA en suspenso. ¿Caerá en concurso mercantil? Es una de las preguntas. ¿Quién sigue? Es candidata cualquier empresa que tenga gran deuda en dólares e ingresos decrecientes en pesos.

Clima: los meteorólogos hablan de El Niño Godzilla. Según la NASA, el fenómeno de El Niño será similar al peor de los conocidos, que ocurrió en 1997-1998. Habrá temperaturas extremas, sobre todo en el primer cuatrimestre del año. En Sonora, ha nevado por primera vez en 33 años y en América del Sur sufren grandes inundaciones, lo mismo que en Missouri. La producción agrícola global se verá afectada, en algunos casos, por exceso de agua y en otros por sequía. Esto afectará a los productores y presionará los precios de los bienes agrícolas. El Niño no es un fenómeno nuevo, pero su impacto se magnifica por el aumento de la temperatura de los océanos. Los acuerdos de COP21 no sirven para casos como éste.

Estados Unidos: Donald Trump es parte de los riesgos que vienen de Estados Unidos para México. Preocupa la simpatía que despierta un mensaje antimexicano en la opinión pública de nuestro principal socio comercial. Quizá no gane, pero nos queda para arrugarnos la frente la debilidad de la economía. Los pronósticos de crecimiento de Estados Unidos se están revisando a la baja. Pierde fuerza la locomotora que jala algunos de nuestros vagones más dinámicos. No es un foco rojo, pero sí un ruido en nuestro tablero.

Petróleo: la mezcla mexicana ya está en 26.26 dólares, el nivel más bajo desde el 2004, a pesar de la tensión entre Arabia Saudita e Irán. Hay una sobreoferta petrolera que empuja al suelo el valor del oro negro. Lo peor es que esto no se ha traducido en un estímulo a la economía global. Bajos precios afectan las finanzas públicas de países petroleros como México. Lo bueno es que reducen los costos de producir electricidad y abren la puerta a mayores reducciones en la gasolina. Balancear riesgos y oportunidades. Tarea de malabarista para Hacienda.

China: arrancamos el año con la noticia de que la producción industrial de China acumula cinco meses a la baja. Eso tumbó a los mercados y nos recordó el impacto global creciente que tiene el dragón. Es el mayor comprador de materias primas del mundo y también el mayor productor de manufacturas. Su desaceleración provocará quiebras y multiplicará las dudas. ¿Podrán las autoridades lograr un aterrizaje suave? El mundo carece de un plan B, en caso de que el dragón se quede congelado.

Inseguridad: el homicidio de la alcaldesa de Temixco es una señal clara de que la inseguridad es un problema no resuelto en México. El crimen organizado mantiene la capacidad para establecer una agenda local con impacto nacional. Ahora hablamos de Morelos, el año pasado fue Guerrero y Michoacán. No son los únicos lugares. La inseguridad es una gran ancla para la economía. ¿Quién puede correr cuando carga muertos?

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