Al momento de escribir estas líneas parece probable que el alcance de los aranceles que Estados Unidos pretende imponer a los productos importados proveniente de México será negociado. A juzgar por la reacción de los mercados no se descuenta que dicha medida se extienda en todo su potencial, por ahora se asume que podría haber un impuesto que no supere 5% o 10%

A pesar de que la delegación de México logre postergar la aplicación de esta medida. Hay mucha razón en intentar evaluar el infortunio de México.

Aun no ejerciéndose este lunes, debemos asumir que el fantasma de las amenazas de tarifas arancelarias del Presidente Trump seguirá presente por muchos meses; no hay que olvidar que estará en campaña y que México es un blanco significativo hacia su base de electores.

La presencia de este asunto, junto con la guerra comercial con China mantendrá el miedo entre la comunidad de inversionistas a nivel global.

Dicho temor, no hay que olvidarlo, viene gestándose desde semanas atrás y las pocas evidencias que se asoman no son simpáticas. La economía del mundo, en especial el sector industrial, prosigue con un freno importante que data desde el otoño pasado.

Eso no ha cambiado, más bien los datos recientes han puesto sobre la mesa una perspectiva pobre de crecimiento inclusive en los Estados Unidos.

Esta situación ha provocado un viraje importante de la perspectiva sobre las tasas de interés.

A principios del año, la desaceleración equilibró un discurso que hasta diciembre del año pasado era de normalización (aumentos de tasas) en el mundo desarrollado.

A ese primer cambio se añadió la decepción en las pláticas sobre un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos. Al mismo tiempo la información económica no es satisfactoria, el crecimiento en el segundo trimestre en Estados Unidos es anticipado en un nivel cercano al 1.0% por el indicador estimado del PIB que elabora la Reserva Federal de Atlanta.

El miércoles pasado, la información sobre el empleo en el sector privado fue decepcionante, solo 27 mil plazas agregadas contra un promedio mensual cercano a los 200 mil en los últimos doce meses.

En Europa, y Japón el crecimiento posiblemente resulte negativo y en China no se esperan avances.

Los inversionistas en los mercados juegan su papel. Efectivamente la situación de crecimiento no es desastrosa pero los agentes se cubren, buscan ubicar las inversiones en un terreno seguro y previenen un ajuste que puede ser igual de rudo que en diciembre pasado, pero ahora provocado por el descenso acelerado de la actividad económica.

Asimismo, esperan que la Reserva Federal, cuyo mandato incluye preservar el crecimiento active una nueva baja de tasas.

Es difícil que en el contexto abierto de menor crecimiento global y de mayor aversión al riesgo México resultase atractivo como foco de inversión; por ello se han mantenido tasas tan elevadas.

Si el tema particular de los aranceles se activa, y se suma a la opinión adversa publicada ya por las agencias calificadoras, la tarea para el gobierno es descomunal para frenar cambiar la percepción negativa y para contener el aumento del riesgo asociado a losa activos en pesos.

A falta de un éxito que es poco visible, las consecuencias de estas circunstancias tendrían que reflejarse en el desliz del crecimiento a la baja y del tipo de cambio al alza.

En el terreno estrictamente financiero no se ven más defensas posibles, a menos que las líneas de solvencia que debe poner el gobierno sobre PEMEX y las finanzas públicas se pongan rápido sobre la mesa.

Lo más probable es que la trayectoria de crecimiento y el tipo de cambio resulten afectados. La agitación que se genera por la percepción desfavorable hasta el momento ha sido contenida por lo elevado de las tasas de interés; seguramente esta condición prevalecerá, vamos a ver si es suficiente para acotar el nivel del tipo de cambio, pero sin duda ya se está observando el efecto sobre la trayectoria de crecimiento.

Parece ser que en el segundo semestre será difícil encontrar justificantes desde dentro y desde afuera para considerar a los activos mexicanos como una buena alternativa de inversión.

La bolsa y las tasas difícilmente ofrecerán retornos como los vistos en el primer trimestre, aproveche el beneficio de las elevadas tasas de corto plazo.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

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