En el ámbito de la salud pública, son innumerables los retos que tiene por adelante el gobierno entrante; específicamente, la nueva secretaria de Salud, Mercedes Juan López, la primera mujer cuyo nombramiento -por cierto- es bien recibido de parte de los distintos participantes en el sector, que ya la conocen en el ámbito de profesionales médicos, en el académico y en el de las industrias participantes como proveedoras en la cadena de atención a la salud.

De hecho, la exdiputada priísta Mercedes Juan -la primera mujer en la Secretaría de Salud- se había vislumbrado primeramente como titular de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) pues ya había sido comisionada de Operación Sanitaria. Ahora, está por verse quién llega en lugar de Mikel Arriola, aunque el deseo de que Arriola se quede por lo menos otro año es generalizado, pues, tan bien ha hecho las cosas y ha mejorado de nivel la operación y eficiencia del organismo regulador sanitario que se perdería una formidable curva de aprendizaje que ya está dando buenos resultados.

Las decisiones anunciadas el sábado hacen vislumbrar lo que viene. La política en materia de salud evidentemente viene inmersa en la promesa de campaña para la cobertura universal en seguridad social con seguro de desempleo y de retiro incluido. Se habla de que en la mira está una transición hacia una tercera supersecretaría: la de seguridad social, lo que implicaría un proceso interesante que debe incluir, forzosamente, la convergencia de instituciones en materia de salud. De ahí que es estratégica la posición del nuevo titular del IMSS, José Antonio González Fernández, cuyo reto tampoco es sencillo, dada la urgencia por sacar adelante los acuerdos con sindicato y patrones con el fin de superar el insostenible déficit financiero de dicho instituto.

Otro aspecto de la política de salud será el combate a las adicciones, planteado como parte de uno de los 13 compromisos de arranque del gobierno entrante que es la prevención del delito. Y otro más está en la cruzada contra el hambre que involucra el tema de desnutrición. Algo que no se mencionó pero a fuerza deberán ver es el grave problema de obesidad, diabetes y mal cardiometabólico en mexicanos.

En lo inmediato, habrá que ver cómo se resuelve la parte presupuestal porque, para recaudar mayores recursos para todo lo que se quiere, parece inevitable el aumento de impuestos a alimentos y medicamentos. Ya veremos también de qué manera el nuevo gobierno resuelve -con ese enfoque moderno e innovador de la política diplomática que perfiló el presidente Peña Nieto- los compromisos pendientes ante la Organización Mundial de la Salud, como el aumento del impuesto al cigarro de 7 a 14 pesos para combatir el tabaquismo en adolescentes.

Propiedad intelectual y TPP

Por cierto que también es obligado incluir en el análisis la posición de innovación y respeto a propiedad intelectual, que mucho tiene que ver con la salud. Y es muy importante dado que medicamentos, dispositivos y muchos insumos hospitalarios son de las áreas que implican más elevados y crecientes costos. Hay que considerarlo, sobre todo, ahora que México ya entró de lleno a las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Sobre el TPP se discute desde hace meses abierta e intensamente en todos los países participantes; en México -que, de por sí, entró tarde-, prácticamente, no se conoce a qué le estamos entrando, cuando lo que se está conformando es un bloque económico que busca llevar a un cambio total en la manera de hacer negocios, similar al bloque europeo, donde se hagan cadenas productivas participando exclusivamente los países de la región Pacífico que entren al TPP, para competir como economía bloque.

México cumplió algunas condiciones para entrar, como fue el concepto de data protection y la amplia vinculación entre autoridad sanitaria autoridad de propiedad intelectual. Son renglones muy sensibles para las economías, y otros países de Latinoamérica están muy pendientes de la posición que tome México dentro del TPP.

Canifarma y la innovación

En este sentido, Eric Hágsater, presidente de la Cámara Nacional de Industria Farmacéutica (Canifarma), considera que México debe ser muy cuidadoso en su posición sobre propiedad intelectual ante el TPP y no jalar la cobija hacia un lado. Y es que -dice- hay que proteger a la creciente industria farmacéutica mexicana, que está extendiendo su presencia hacia otros países y, sobre todo, está dando pasos importantes en innovación, por lo que a México también le debe interesar protegerla.

De hecho, en la entrega de premios a la innovación -que en la semana entregó la Canifarma a investigadores mexicanos- hubo proyectos de terapias muy aterrizados, ya patentados y ya vinculados con empresas interesadas en desarrollarlos comercialmente.

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