En los últimos 42 años, la población del país se multiplicó 1.4 veces al pasar de 48.2 millones de habitantes en 1970 a 114.1 millones en el 2011. Así, se tiene una tasa de crecimiento anual de 1.6% en los últimos cinco años. Lo anterior significa un reto importante para mantener una tasa de crecimiento superior en la producción y oferta de alimentos.

Para atender ese objetivo, la superficie agrícola, ganadera y forestal disponible suma 112.74 millones de hectáreas y representa 57.5% del territorio continental. De esta superficie, 32.0 millones de hectáreas son de labor, 76.1 millones son agostaderos o están enmontadas y 4.6 millones de hectáreas son bosques o selvas.

De la superficie agrícola, en el 2011 sólo se sembraron 21.95 millones de hectáreas, de las cuales 5.68 millones, es decir, 25.88%, fueron irrigadas. El área restante corresponde a zonas de temporal.

Al respecto es importante considerar que la productividad de las áreas de riego es, en promedio, 3.7 veces mayor que la de temporal. Así, a pesar de una superficie sustancialmente menor, la agricultura de riego genera más de la mitad de la producción agrícola nacional y de las exportaciones del sector.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), anualmente México recibe en promedio 1,489 kilómetros cúbicos de agua en forma de precipitación. Del total, se estima que 73.1% se evapora y regresa a la atmósfera, el restante 22.1% escurre por los ríos o arroyos y se capta en presas o fluye al mar, y el restante 4.8% se infiltra al subsuelo de forma natural y recarga los acuíferos.

Por ello, si se considera el comercio internacional de agua con los países vecinos, anualmente México cuenta con 460.23 kilómetros cúbicos de agua dulce renovable, de los cuales sólo se tienen concesionados para uso consuntivo 80.6 kilómetros cuadrados.

El porcentaje que representa el agua empleada en usos consuntivos respecto del agua renovable es un indicador del grado de presión que se ejerce sobre ese recurso en un país, cuenca o región.

De esta forma, se considera que si el porcentaje es mayor a 40% se ejerce una fuerte presión sobre el recurso.

A nivel nacional, México experimenta un grado de presión de 17.5%, lo cual se considera de nivel moderado. Sin embargo, esto no es homogéneo en todo el territorio, situación sobre la que comentaremos el día de mañana.

*Mario Alberto Lamas Nolasco es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. malamas@fira.gob.mx