El auge del populismo en el mundo entero adopta en Europa un matiz distinto y siniestro, el del antisemitismo, el mismo que condujo al continente a la peor catástrofe de la historia internacional: el holocausto. Parece ominoso que el debate resurja en el 2018 y que prácticamente ningún país se salve. No se trata por supuesto del mismo debate, ni esperemos el mismo peligro que en los años 30 y 40 del siglo pasado.

Hoy existen dos diferencias fundamentales en las relaciones internacionales que impedirían que se degenere el problema: la Unión Europea y el Estado de Israel. Pero no deja de preocupar que los progresos del populismo europeo vayan acompañados de ese odio, del cual se podía esperar que las poblaciones europeas se habían curado.

En Polonia, por ejemplo, casi no hay judíos, todos fueron exterminados durante la ocupación alemana o expulsados durante el régimen comunista que se instauró posteriormente. Sin embargo, el gobierno actual populista quiere manipular la memoria del Holocausto a través de una ley con tintes antisemitas que permite penar con cárcel el uso del término “campos de concentración polacos” o acusar al país de complicidad en el Holocausto y algunos políticos no dudan en acusar a los detractores de esa ley.

En Hungría, donde se desarrolla la comunidad judía más dinámica de Europa central, gran parte de la población abriga fuertes sentimientos antisemitas que se manifiestan abiertamente en las campañas electorales.

El caso más simbólico es el de Austria, terruño del nazismo, donde un partido fundado por exnazis forma parte de la coalición gubernamental y esto ocurre precisamente en el momento en el que el país se prepara para asumir la presidencia de la Unión Europea.

En Italia, el fundador y primer ideólogo del movimiento populista Cinco Estrellas, gran ganador de las elecciones generales de este año, Beppe Grillo, es abiertamente antisemita.

Pero la manifestación más brutal de ese nuevo antisemitismo se nota en Francia, patria de los derechos humanos y primer país en haber emancipado a los judíos en Europa. En ese país han muerto en lo que va del siglo más de una decena de personas, entre los cuales se encuentran niños y ancianos, asesinadas solamente por ser judíos.

La última víctima, una octogenaria apuñalada y quemada en su domicilio, recibió un homenaje nacional con una “marcha blanca” de la cual los representantes de los dos partidos populistas de extrema derecha, Front National, y de izquierda, La France Insoumise, fueron abucheados y expulsados.

En Francia, a lado del añejo odio xenófobo, nacionalista y católico, ha surgido un antisemitismo musulmán de donde han salido los asesinos durante los últimos años. Este mismo tipo de antisemitismo musulmán ha aparecido también en la misma Alemania, despertando la preocupación de la clase política y de la población.

Gran Bretaña no puede dar lecciones de democracia al resto del continente. hoy en día, es la oposición laborista que se encuentra atrapada en constantes escándalos de antisemitismo sistemático de muchos de sus miembros, entre los cuales está su mismo jefe, Jeremy Corbyn.

Mal de muchos, consuelo de tontos.