Estimado lector:

Al momento que le escribo, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) va 7% negativa en el año, las expectativas que teníamos se basaban en un momentum mexicano en el que íbamos a crecer 3.7% y además se supone veríamos la consecución de reformas trascendentales que -nos gustara o no la presente administración- pensamos se podrían concretar. Resulta que ni lo primero ni lo segundo.

Crecimiento

No avanzamos al ritmo que debíamos, en gran medida porque la desaceleración fue global, pero también por la ineficiente estructura de nuestra economía. De la misma forma, las reformas que se dieron serán buenas para el país y son una buena noticia; a excepción de la reforma fiscal, que no nos gustó nada. El objetivo principal no se logró, los mismos contribuyentes pagarán más y aquellos que jamás han pagado continuarán sin pagar.

Queda pendiente la reforma energética, que no sabemos cómo va a quedar; pero también al estar escribiendo el presente le puedo decir que es el único catalizador que nos queda para mandar un buen mensaje. En cambio, en este mismo lapso el Nasdaq, Standard and Poor’s y Dow Jones han pagado 34, 27 y 23% respectivamente porque en Estados Unidos, no obstante la desaceleración de su economía y del mundo, las empresas que cotizan en estos índices fueron productivas, eficientes y dieron utilidades a sus inversionistas.

Índices norteamericanos

Existe la percepción de que los índices norteamericanos ya están caros porque se encuentran en máximos históricos y debido a que la BMV está barata (-2.91 por ciento). Pues ni una ni la otra, las Bolsas estadounidenses pueden seguir creciendo y dando buenos resultados no obstante su buen desempeño y sus máximos históricos, aunque de manera más moderada. La BMV está un poco más cara que estas últimas y tendrá un buen desempeño hacia adelante, fundamentalmente por tres razones:

La primera.- Estados Unidos nos va a jalar; al crecer ellos, crecemos nosotros. Como siempre he contado, somos dependientes de esa economía. Por ende, éste es el factor más importante para determinar cómo nos irá en el 2014. Si Estados Unidos crece arriba de 3%, nosotros podríamos crecer hasta 3.7 por ciento.

Segunda.- Se realizará mayor gasto y operaremos con un déficit, lo que significa que habrá más liquidez e inversión, lo cual puede generar algo de crecimiento interno.

Tercera.- Una buena reforma energética; ésta no nos dará un crecimiento inmediato ni en el corto plazo, pero su profundidad y trascendencia pueden generarle a México un momento positivo. Estar en el radar de los inversionistas y consecuentemente el mercado podía reflejar este buen ánimo, producto de la inversión que llegaría a México, por lo trascendente que pueda ser dicho cambio o reforma.

Conclusión

Creo que un portafolio de inversión para el año entrante puede estar conformado por renta fija de corto plazo en 50% y por acciones e índices en otro 50 por ciento. En la parte de renta fija compraría dólares (siempre y cuando el tipo de cambio esté por debajo de 12.75 pesos) y bonos de tasa revisable.

Haría lo mismo con la porción de pesos, porque pienso que las tasas se van a subir. Cuando esto ocurre se pueden tener minusvalías producto del alza en las tasas. Por lo que toca a renta variable, seleccionaría junto con mi asesor,una estrategia que contenga índices y acciones de Estados Unidos, así como lo acontecido con la Bolsa Mexicana de Valores.

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@somozamusi