El avance de la industria depende de la colaboración y comunicación constante entre el regulador y sus regulados

Usualmente cuando dos personas hablan de innovación en telecomunicaciones uno de los errores más comunes es responsabilizar al gobierno por el lanzamiento de nuevas tecnologías. Es importante hacer una separación de responsabilidades entre aquellas que son potestad de las autoridades de regulación y aquellas que son parte de una estrategia de negocio de los prestadores de servicios de telecomunicaciones del mercado.

Sólo en casos puntuales se puede cuestionar al gobierno por su atraso en el lanzamiento de una nueva tecnología, como por ejemplo, cuando tiene mayoría de las acciones controlantes de un operador de telecomunicaciones. La otra situación donde las autoridades de gobierno pueden ser culpadas por la demora en la llegada de nuevas tecnologías es cuando no han podido establecer en el mercado las condiciones óptimas para su lanzamiento y posterior adopción.

Las razones para este segundo escenario son numerosas y van desde la incapacidad de asignar espectro radioeléctrico de forma eficiente hasta mantener un esquema impositivo en la importación de equipos que no justifique una inversión hasta que se presente un precio más favorable, usualmente alcanzado cuando la tecnología madura lo suficiente para asegurar economías de escala.

El lanzamiento de nuevas redes se tiene que ver desde la óptica de los operadores considerando factores como su estrategia de mercado, perfil de cliente y situación financiera. En un mismo mercado, un operador que se centre en ofrecer servicios a clientes corporativos o de alto poder adquisitivo va a tener más presión en acelerar su lanzamiento de nuevas tecnologías que uno que opere mayormente en un entorno rural ofreciendo servicios básicos de mensajería, conexiones a Internet y mensajería a una base totalmente prepago que genere un ingreso por usuario menor al de 2 dólares mensuales.

Esto no significa que el gobierno no pueda contar con herramientas para impulsar el lanzamiento de nuevas tecnologías por parte de los operadores. Una de las maneras más comunes para hacerlo es la asignación de nuevo espectro con el condicionante de que sólo puede ser utilizado con tecnologías que tienen desempeños mínimos al de las nuevas tecnologías de punta que se comienzan a comercializar a nivel global.

Una vez que se entienden las diferencias en los roles de los prestadores de servicios de telecomunicaciones con el de las entidades de gobierno es imperativo mantener un equilibrio entre ambos. Ni las autoridades de gobierno deberían hacer solicitudes que van contra el sentido común, ni los operadores deben ver en el regulador un ente distante con el que no se puede dialogar. El avance de la industria depende de la colaboración y comunicación constante entre el regulador y sus regulados.

Al final del día, el objetivo de todos es incrementar la adopción y uso de nuevas tecnologías por todas las ventajas que esto supone para el desarrollo económico y social de un país. Es por esta razón que a través del diálogo entre todos los actores del mercado se puede determinar cuáles son los nuevos esquemas que pueden implementarse para que los representantes del sector privado puedan comenzar a ser protagonistas de los esfuerzos por llevar conectividad, capacitación y conocimiento a todos los habitantes del país.

El camino no será sencillo pues involucra un cambio en la forma de pensar de algunos y reaprendizaje para conocer cuáles son los nuevos modelos de negocio que estarán creando oportunidades laborales relacionadas a las telecomunicaciones. Pensar que una sola entidad puede lograr arreglar de forma aislada los problemas que desde hace décadas enfrenta el sector de telecomunicaciones es simplemente fantasioso. La solución no es sencilla y cuenta con variables que van más allá de la infraestructura o los dispositivos. Es prepararse para el futuro en el presente.

José F. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.