La presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen, dijo en diciembre, casi como un regalo de Navidad para todo el mundo: Seremos pacientes, no subiremos aún las tasas de interés y no lo haremos antes de que el mercado laboral mejore un poco más . Esta declaración fue un respiro para los mercados financieros.

Las tasas de interés a niveles bajos significan deterioro para los pequeños y medianos inversionistas, pero también son un incentivo a la inversión en plantas y equipos productivos que generan empleo. A nivel internacional, la situación de las tasas de interés permite la competencia por los flujos de capital.

Los expertos estiman que la política estadounidense anunciada se mantendrá por unos seis meses, lo que contribuye a crear condiciones relativamente relajadas.

La economía estadounidense se ha convertido en el motor de la economía mundial a partir de la recuperación económica y la reducción del desempleo. Esto ha conducido a la revalorización del dólar respecto de las más importantes monedas mundiales. Es el reflejo de la consistencia de la política monetaria que ha ofrecido frutos positivos. Esta situación hace prever que el dólar se siga manteniendo fuerte.

Si los riesgos geopolíticos no hacen saltar los candados, EU e Inglaterra continuarán creciendo; la zona euro todavía tiene una situación recesiva, aunque la Comisión Europea tiene proyectos de corte expansivo; Japón continúa estancado; China crece, aunque a tasas más bajas; y Latinoamérica se ha visto afectada por el deterioro de los precios de las materias primas.

Una advertencia de la actual situación para América Latina es que las economías que más dependen de factores externos son demasiado vulnerables y necesitan transitar hacia una mayor competitividad y una demanda interna suficiente, cuestión que se desestima y que, si bien se aborda en reuniones regionales, no conduce a procesos relevantes de transformación.

Si somos realistas, también hay que reconocer que los gobiernos latinoamericanos no pueden hacer gran cosa para estimular el crecimiento. Las políticas monetarias y fiscales tienen sus límites. Países como México, que tienen una fuerte dependencia económica con EU, por ejemplo, la suerte de la industria automotriz puede vincularse al repunte estadounidense.

Esto no debe ser motivo de complacencia porque hay otras limitaciones que nos agobian, como es la baja del precio del petróleo, por factores geopolíticos, además de la ley de la oferta y la demanda.

Los mercados financieros continuarán marcados por la volatilidad. Con unas tasas de interés tan bajas, los inversionistas tendrán que asumir mayores riesgos. La base son las diferencias en los ritmos de crecimiento de las economías líderes por su importancia y potencialidad. Esto sustituye a la vieja idea de los ciclos económicos globales. Lo que hagan EU y Europa es determinante porque representan 50% del Producto Interno Bruto mundial.

De toda esta película salta a la vista la consolidación de EU como la primera economía mundial debido, entre otros factores, a su camino hacia la autosuficiencia energética, dominio abrumador en el mundo de su poder empresarial, crecimiento económico sin amenazas. Políticamente, el deshielo con Cuba, el acuerdo con China en materia de cambio climático y la reforma migratoria legitiman la gestión de Barack Obama.