De acuerdo con las encuestas, López Obrador sigue contando con el apoyo de 55% de la población, pero también con base en ellas, la mayoría reprueba los resultados de su gobierno en seguridad, economía, empleo, combate a la corrupción, pobreza y en la forma en que ha enfrentado la pandemia.

Parecería contradictorio, pero tiene cierta lógica futbolera, la gente votó por él como si fuera un equipo y lo sigue apoyando aunque tenga malos resultados.

En seguridad está reprobado porque no ha logrado reducir la delincuencia organizada y mensualmente se tienen más de 2,500 homicidios dolosos. Hay que reconocer el esfuerzo que se ha hecho para crear la Guardia Nacional, pero ésta es más bien un cuerpo de presencia que de acción en lo que se refiere a la seguridad pública. La Guardia Nacional nunca va a poder sustituir a las policías estatales y municipales, y el apoyo a éstas ha sido olvidado por el gobierno federal.

En la parte económica está reprobado también; es cierto que la caída de la economía y el empleo es consecuencia de la pandemia, pero ya desde el año pasado la economía estaba estancada. No se puede culpar al gobierno de que la economía haya caído 18.7% en el segundo trimestre y que se hayan perdido un millón de empleos formales y 10 millones en la economía informal, pero sí va a ser su culpa de que la recuperación vaya a ser tan lenta debido a la falta de apoyos a las empresas.

Los programas de apoyo a la gente que implementó el gobierno son buenos, pero son insuficientes para reactivar la economía. Salvo el optimismo del presidente sobre una pronta recuperación, todos los analistas ven oscuro el futuro y estiman que regresaremos a los niveles que tenían la economía y el empleo en diciembre del 2018 hasta 2025 y seremos uno de los países en donde la recuperación, después de la pandemia, será más lenta.

Como consecuencia de lo anterior, la pobreza crecerá en más de 10 millones de personas durante el sexenio; o sea, aun en el principal compromiso de López Obrador de “primero los pobres”, el presidente está reprobado. Sus programas sociales son necesarios y hay que reconocer el esfuerzo que se ha hecho para aumentar su cobertura, pero debería quedarle claro al presidente que esos programas no van a eliminar la pobreza si no hay crecimiento económico y del empleo.

En cuanto a la corrupción, el mismo López Obrador reconoció en la conferencia mañanera de este lunes, que “si bien la corrupción se ha eliminado en los altos niveles del gobierno, el bandidaje se mantiene” en los demás y según la encuesta del INEGI la corrupción ha aumentado en forma importante. O sea, aun en el objetivo central de su gobierno, que es acabar con la corrupción, el presidente está reprobado.

En cuanto a la forma en que se ha manejado la pandemia está también reprobado. Contra lo que dice el gobierno, ésta todavía no cede y con seguridad rebasaremos los 100,000 muertos, con lo que seremos el cuarto país con más muertes y el tercer país que peor ha enfrentado la pandemia, con más muertos en relación con el número de habitantes, por arriba inclusive de EU. Muchas de las muertes se podrían haber evitado si el presidente hubiese actuado con mayor seriedad y responsabilidad en cuanto a las medidas que tenían que tomarse para evitar el contagio.

Yo no coincido con aquellos que piensan en la mala fe del presidente López Obrador o que vayamos al socialismo, yo creo que simplemente no tiene la capacidad para gobernar ante las crisis de seguridad, económica, empleo, pobreza y salud que enfrentamos y que sigue actuando como un candidato de oposición en lugar de como presidente de todos los mexicanos. Sigue siendo sólo un crítico del pasado, incapaz de crear un mejor futuro para México.