De nuevo vemos que las campañas se mueven, sin embargo la lectura de los números de las encuestas no parecen hacerlo; esta semana creo que podemos destacar dos o tal vez tres temas importantes, el primero y quizá el más importante es el llamado generalizado a la tolerancia con la evidencia del incremento de la violencia con el asesinato de políticos en varias regiones del país: esto ya generó la preocupación en diversos sectores, ya escuchamos a los candidatos, los partidos, los medios y hasta al presidente del INE y a la presidenta del TEPJF pidiendo mayor mesura en las campañas, la polarización es una estrategia válida y hasta deseable en las contiendas políticas pero tiene sus límites cuando genera violencia, no importa si ésta no se pide en forma explícita, la violencia verbal continuada y exaltada tarde o temprano genera violencia física.

Prueba de la polarización que se vive, además de los asesinatos de políticos en Chihuahua, Guerrero, Michoacán y otros estados, es la virulencia con que se atacan y se defienden los simpatizantes y activistas de cada candidato en las redes sociales y que inevitablemente aterrizan en la vida real, basta con que una persone manifieste su simpatía o su opinión para que sea atacado, calificado o descalificado, se viven momentos de intolerancia hacia formas de pensar, eso pasó con las reacciones ante el desafortunado tuit de Ricardo Alemán o los gritos de algunos participantes en el linchamiento de un presunto ladrón en Tabasco que pedían hacer lo mismo con partidos políticos adversarios.

La segunda cosa a destacar es el “relanzamiento” de la campaña priista: remueven al presidente del partido que había llegado cuestionado sobre su priismo y entra un nuevo presidente identificado totalmente con las bases; su candidato José Antonio Meade cambia su tono, deja de esconder al partido que lo postuló, se viste de rojo y defiende a sus militantes; Meade aparece ahora, cinco meses después de ser postulado, como el candidato que los priistas querían escuchar, no el que se desligaba sino el que defendía al partido; en mi opinión, ante los resultados de encuestas, concluyeron que la estrategia de atraer votos más allá del priismo fracasó y que más bien estaban perdiendo parte de su base, molesta por no acceder a las candidaturas, así que el cambio de estrategia obedece a rescatar y proteger su base, defender al partido en cada sección, distrito, municipio y estado para evitar el desplome, no renuncian al triunfo, pero en caso de que no se logre tratan de evitar el desastre.

La tercera, fue la continuación del enfrentamiento de AMLO con algunos empresarios que inició la semana pasada con un spot, con conferencia de Slim, con respuestas y declaraciones de López Obrador, desplegados de prensa que continuaron esta semana, etc. No creo que el tema finalice, pero sí que se enfríe; AMLO no aflojará en sus declaraciones pero puntualizará que se refiere sólo a unos de ellos. Mi lectura: les manda un mensaje claro: si se quieren meter en la elección pueden hacerlo, pero entonces que lo acepten y lo asuman sin permanecer escondidos, además que les deja la señal de que no será un presidente dócil que se dejaría manejar, como él opina que ha pasado con los últimos presidentes. En términos de estrategia, López Obrador no ha cambiado nada, no voltea a ver a sus contrincantes, hace una campaña generando la idea de que su triunfo es un destino inevitable, ¿para qué cambiar si le ha resultado? Lo que sí ha intensificado es su llamado a no dividir el voto, quiere un triunfo apabullante no sólo en la Presidencia sino en Congreso y autoridades locales, sabe que en el 2006 y el 2012 su popularidad le generó muchos votos adicionales a los de los partidos que lo postularon, hoy parece que ese efecto aún es mayor y él quiere disminuirlo, quiere apoyo a todos sus candidatos.

Por lo pronto no lo veo cambiando, seguirá “moviendo el balón” con temas como el aeropuerto, donde un día dice una cosa y al día siguiente otra, y genera que la conversación gire sobre lo que él quiere, no se ha hablado de otras cosas en las campañas que no sean las que él marca.

En el caso de Anaya, no puede decirse gran cosa, desde el debate no ha vuelto a dar la nota, pero continúa en una estrategia que espera le funcione poco a poco aunque, no seaknock out, trabaja en cada intervención suya y de sus voceros la idea de que AMLO representa un peligro y trata de hacer un llamado a todos los votantes que así lo crean a votar por el frente para “salvar al país”; en realidad es la misma estrategia del 2006 que le funcionó a Calderón pero hoy parece no haber prendido, la distancia es mucho mayor, el tiempo mucho menor y el país muy distinto.

A el Bronco y a Margarita Zavala nadie se les opone, no han podido generar reacciones en los otros candidatos y ante la falta de atención a sus dichos, no han podido poner temas de agenda, si esto sigue así, la primera incursión de los independientes en una elección presidencial será recordada como testimonial.

Roy Campos

Presidente de Consulta-Mitofsky

Números, Opinión y Política

Presidente de Consulta-Mitofsky, Actuarío y de Matemático por la UNAM, con maestrías de Estadística y Actuaría en el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, y Diplomados en Análisis Político, en Alta Dirección Empresarial y en Mercadotecnia entre otros. Imparte cursos de Estadística, de Matemáticas y de mercadotecnia política en varios países, conferencista permanente sobre temas relacionados a la investigación, a la política y a los medios de comunicación.