Al finalizar la semana 9 de la campaña falta solamente un mes para llegar a la jornada electoral. En esta semana, aburrida en términos de propuestas extravagantes, escándalos o campañas negativas, vimos aparecer algo que hizo recordar el 2006: videos, cartas o declaraciones de empresarios pidiendo voto “razonado” o hablando del peligro que significaría votar por una opción populista. Aunque a diferencia de 2006, cuando los empresarios que intervinieron no daban la cara sino que se amparaban con las cúpulas, en esta ocasión cada uno asumió la responsabilidad de su dicho y la distribución de su comunicado fue por mensajería instantánea; en 2006 lo hicieron vía spots en radio y televisión, lo que en su momento motivó la actual ley electoral.

De esos llamados de los empresarios, aplaudibles mientras no haya violación de la ley ya que tienen derecho a defender sus puntos de vista y hasta sus intereses, destaca la carta que envió a sus empleados Germán Larrea, ya que motivó una respuesta inmediata de Andrés Manuel López Obrador.

Hablando de este candidato —puntero en las encuestas y, como lo he afirmado, ganando cuando la campaña no se mueve—, lo vimos en la continuación de su campaña de generación la “inevitabilidad de su triunfo”. Cada día vimos en medios las imágenes recurrentes de plazas rebosantes, mostrando la fuerza del “pueblo”. Le ha funcionado y seguramente pronto entrará en otra etapa de esta estrategia.

Para José Antonio Meade no fue una mala semana. De hecho, la mayor parte fue él quien dominó la agenda con un tema producto del primer debate, la candidatura de Nestora Salgado al Senado por parte de Morena. Los medios investigaron el caso, las mesas de debate lo trataron y hasta el INE se manifestó sobre la posibilidad de que, aun ganando, pidiera no ocupar su cargo debido a su doble nacionalidad. Nada mal, aunque la distancia que le saca AMLO es grande y el tiempo para alcanzarlo cada vez es menos. Meade agregó al caso de Nestora el de Napoleón Gómez Urrutia, pero ese tema no prendió.

A diferencia de Meade, Anaya no tuvo una buena semana. De hecho, podría decirse que desde el debate del 20 de mayo su campaña ha caído en un impasse o letargo donde no logra dar un golpe mediático o posicionar un tema en forma importante. Al contrario, tuvo un resbalón cuando el expresidente Felipe Calderón lo atacó con un tuit refiriéndose a la forma como logró la candidatura sin dar oportunidad de competir a Margarita Zavala. Anaya tuvo que evitar entrar en esta controversia (lo cual es correcto, no tenía nada que ganar) pero los medios sí mostraron esa diferencia. Con ese tuit, con ese sencillo tuit, se callaron las voces que pronosticaban una posible reunión amistosa entre Anaya y Margarita que pudiera impulsar un llamado al voto estratégico en la parte final de la campaña hacia el candidato del PAN.

En esta semana, Ricardo Anaya mostró un cambio de estrategia que —afirmó— no es porque la anterior estuviera mal, sino que se tenía planeada. Se trata del llamado a “Por un México en paz” colocado en espectaculares y repetido en sus mítines intentando cubrir esta demanda ciudadana harta de la inseguridad. Hasta el momento no veo que esta consigna haya prendido.

Jaime Rodríguez El Bronco continúa en lo suyo. Ser diferente, hacer propuestas que los otros candidatos difícilmente podrían hacer, pero que tienen algún respaldo. Está lejos de ser competitivo pero, como lo he dicho antes, necesita tener una votación sustantiva porque de ello depende su futuro, será su carta de presentación.

Por lo pronto, el INE le aplicó una multa sustanciosa por aparentemente haber violado la ley cuando funcionarios de su gobierno en Nuevo León desviaron recursos para financiar la recolección de firmas. El Bronco no sólo lo ha negado sino que pelea abiertamente con el INE y amenaza demandarlo.

No quiero dejar de mencionar una serie de spots de Nueva Alianza, un partido que no había aparecido en forma importante pero que presenta unas piezas en redes y en medios que tratan de contar una historia. Buenos spots y obviamente van contra López Obrador sin mencionarlo.

De repente se nos olvida que hay otros puestos en juego y ahí las cosas no están tan aburridas. Específicamente en el estado de Veracruz, el tercer padrón más grande del país, vimos la reactivación del tema que llevó al actual gobernador al triunfo: la corrupción del exgobernador Javier Duarte, y en ese sentido se emitió ficha roja de la Interpol para búsqueda y detención de Karime Macías, esposa de Duarte. Al día siguiente se difundió un video obtenido por el gobernador Yunes mostrando dónde vive Macías, cómo vive y dónde la pueden encontrar para detenerla.

A pesar de que hemos visto momentos de intensidad, algo de tensión en los debates, acusaciones e incluso intervención de agentes ajenos a la campaña, como el caso de los empresarios, considero que hasta el momento la contienda es mucho más limpia de lo que esperaba. En los años anteriores vimos por ejemplo elecciones en Chihuahua, Veracruz, Sonora, Querétaro y muchas otras donde los ataques, las mentiras y los escándalos de corrupción difundidos en audios obtenidos ilegalmente fueron muchos. En esta campaña, por el contrario, los ataques y las llamadas negativas han sido totalmente normales, incluso suaves, hasta el momento.

Roy Campos

Presidente de Consulta-Mitofsky

Números, Opinión y Política

Presidente de Consulta-Mitofsky, Actuarío y de Matemático por la UNAM, con maestrías de Estadística y Actuaría en el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, y Diplomados en Análisis Político, en Alta Dirección Empresarial y en Mercadotecnia entre otros. Imparte cursos de Estadística, de Matemáticas y de mercadotecnia política en varios países, conferencista permanente sobre temas relacionados a la investigación, a la política y a los medios de comunicación.