Aunque la campaña está desaparecida desde el 14 de junio, cuando se inició el Mundial, formalmente terminó el 27 de junio y entró en este periodo extraño de tres días donde se prohíbe hacer campaña o difundir encuestas para que los ciudadanos reflexionen y decidan sin influencia de candidatos, medios o encuestas (claro, la ley se hizo antes de que tomaran fuerza las redes sociales o la mensajería instantánea que no se pueden regular).

En la última semana de las 13 que duró la campaña vimos pocas cosas pero que se deben destacar para que queden en la crónica. Primero, problemas en dos de los partidos que postularon a Ricardo Anaya, por un lado dos mujeres históricas del PRD renunciaron al partido destacando la pérdida de identidad al unirse al PAN: Ifigenia Martínez, fundadora del partido, ideóloga y mujer respetada por todos, y Amalia García, exgobernadora de Zacatecas y expresidenta de ese partido. (Se suma Cuauhtémoc Cárdenas, Leonel Cota, Leonel Godoy, López Obrador, Pablo Gómez, Rosario Robles, y tal vez se me van uno o dos más). Aquí la pregunta es ¿por qué la renuncia hoy cuando la alianza fue en 2017?

El otro evento es la conformación de un grupo de gobernadores panistas que en una carta abierta afirman que trabajarán con quien sea el nuevo presidente sin importar el partido, pero no firmaron todos, faltaron los que se identifican como cercanos a Anaya por lo que quienes firman pueden considerarse “semi-rebeldes”. ¿Por qué hoy y no después del 1 de julio? La respuesta parece ir más por la sospecha de derrota y, por supuesto, por la lucha adelantada por el control del PAN.

Otro evento a destacar es la inclusión del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, en el número 2 de la lista del PVEM al Senado. Esta posición se manejó desde hace meses pero parecía que había un impedimento legal, sin embargo después de la resolución de la validez de la candidatura de Miguel Ángel Mancera que estaba en su misma posición, su partido decidió incluirlo.

Y por lo que respecta a la campaña, lo que vimos fue un pleito por los resultados de las encuestas, que —como era lógico esperar— aparecieron a granel en la última semana, muchas confirmando tendencias pero otras que habían hecho un trabajo cuestionable durante meses de repente coincidieron con los agregadores. Ese es un tema pendiente, quien quiera seguir evaluando a las encuestas por su resultado final como si este fuera un pronóstico, está olvidando que durante meses nos contaban una crónica totalmente falsa de la campaña, sus estándares de evaluación deben elevarse o terminarán validando el trabajo de quien no lo merece. Pero por lo pronto vimos a las encuestas como protagonistas porque circulaban videos pidiendo el voto útil con una o con otra, descalificaciones a unas firmas o a algunos agregadores, circulación de encuestas falsas en todo el país, etcétera. Ante la falta de argumentos para convencer al ciudadano parecen creer que las encuestas sustituyen a las propuestas, lo que evidentemente es no sólo nocivo sino totalmente inútil.

Para los cierres de campaña, los 4 candidatos escogieron ir a su entorno natural, decidieron ir a lo seguro, a territorio “amigo”. Jaime Rodríguez, El Bronco, por supuesto fue a las redes, cerró la campaña con una transmisión en vivo que nos reporta fue seguida por más de un millón de personas. Recordemos que su campaña ganadora en Nuevo León fue basada en este tipo de comunicación así que no es de extrañar su decisión. José Antonio Meade fue a Coahuila, uno de los 5 estados que nunca han dejado de ser priistas (junto a Edomex, Hidalgo, Campeche y Colima), entidad que ganó el PRI en 2017 y tierra de uno de sus principales dirigentes y candidato a diputado federal, Rubén Moreira. El evento, como era de esperar, fue masivo, cálido y con un discurso de cierre emotivo, muy priista y motivando a sus simpatizantes. Ricardo Anaya fue a Guanajuato, el estado más panista que existe (más que Baja California a pesar de que tiene más tiempo siendo gobernado por ese partido) pero además con un gobernador que se ha mantenido firme; estado donde se juega la gubernatura que parece más probable para el PAN, y con un cierre también masivo y bien organizado, cálido con él y con un discurso agresivo como el que utiliza prácticamente desde el tercer debate del 20 de mayo. La única cosa a destacar fue la ausencia de Vicente Fox, quien hace días le mostró su apoyo y que vive muy cerca de donde fue el evento.

En el caso de AMLO, su cierre fue con un estadio Azteca repleto (el Zócalo no se les prestó a ningún candidato) y más pareció un acto de toma de protesta que de cierre; su largo discurso, en un tono moderado, prácticamente no pedía el voto sino que anunciaba la forma en que gobernaría, y los asistentes volcados hacia él lograron un momento muy emotivo.

La jornada

El domingo habrá cinco actores que en mi opinión harán de esta una jornada cívica ejemplar:

  1. los medios de comunicación, siendo responsables independientemente del ganador;
  2. el INE, que dará resultados en forma oportuna y bien comunicada;
  3. el presidente Enrique Peña Nieto, que felicitará a los mexicanos por su elección y al ganador sea quien sea;
  4. los perdedores, que aceptarán la derrota y fijarán su posición política, y
  5. el ganador, que será generoso en la victoria e iniciará el proceso de reconciliación.

Roy Campos

Presidente de Consulta-Mitofsky

Números, Opinión y Política

Presidente de Consulta-Mitofsky, Actuarío y de Matemático por la UNAM, con maestrías de Estadística y Actuaría en el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, y Diplomados en Análisis Político, en Alta Dirección Empresarial y en Mercadotecnia entre otros. Imparte cursos de Estadística, de Matemáticas y de mercadotecnia política en varios países, conferencista permanente sobre temas relacionados a la investigación, a la política y a los medios de comunicación.