La campaña entra a la etapa final no sólo por el tiempo que queda para el día de la jornada, sino porque inicia el Mundial de Futbol en Rusia que al menos a algunos segmentos de la población los mantendrá interesados en hablar de las selecciones y no de política, eso hace más difícil captar su atención e impactarlos, que es lo que pretenden las campañas.

Esta semana fue sin duda la más álgida, la más violenta verbalmente y además con la alta dosis de violencia política que ha caracterizado a las campañas en los estados, aunque en esta ocasión por primera vez fue asesinado un candidato a un puesto federal, en Piedras Negras, Coahuila, al candidato del PRI al Distrito 01 de ese estado.

En la historia electoral de este proceso siempre se recordará que durante los 46 días de la llamada “intercampaña” Anaya fue acusado de comprar un terreno y venderlo después al empresario Manuel Barreiro, a quien se le detectaban movimientos sospechosos de lavado de dinero, y aunque eso en sí no es un delito de Anaya, en la política eso poco importa, se aprovechó para insinuar su culpabilidad y él cometió el error de dedicarse a responder, perdiendo el tiempo y sembrando la duda en muchos sobre su honestidad. Pues bien, esta semana inició con la difusión de un nuevo video que revivió esa acusación, un hermano de Barreiro platicaba con otras personas y menciona a Anaya insinuando que sabía todo sobre los movimientos y que se le había entregado dinero como apoyo a su carrera política. Su difusión se hizo un jueves, pero justo 15 minutos antes del debate se anuncia y se da a conocer el video completo con lo que se buscaba poner nervioso al candidato panista, porque su contenido en sí no prueba nada.

El daño a la campaña de Anaya se percibe rápidamente, primero porque pierde el control de sus mensajes, el video se vuelve un elefante en la habitación del que no quiere hablar, pero que aparece en todas las conversaciones y entrevistas y lo obliga a tomar una decisión estratégica, radicaliza su discurso y lo que había alguna vez insinuado lo convierte casi en una consigna de campaña, investigar al presidente Peña Nieto y si es culpable de algo meterlo a la cárcel. Wow, es el primer candidato que cruza esa línea y tiene su efecto, el candidato del PRI le llama “vulgar ladrón” y Anaya le contesta con un “cínico”; quienes veían una posible unión de ellos buscando un “voto útil” pueden abandonar la idea, que de por sí era lejana, pero este voto murió esta semana.

Como evento adicional, el presidente del Senado, Ernesto Cordero, panista pero abierto opositor al candidato de su partido, se presenta ante la PGR y solicita sea investigado por las sospechas de lavado de dinero.

Mientras tanto, AMLO navega tranquilo, las encuestas siguen mostrando una gran ventaja a su favor y no hay amenazas a la vista, sus contrincantes siguen enfrascados en la pelea por el segundo lugar y el tiempo sigue agotándose, su mundo ideal.

Y con ese contexto se realiza el tercer y último debate, un debate interesante pero sólo si se le busca, porque considero que fue el menos interesante de los tres. Lo que vimos fue un López Obrador cuidando la ventaja como lo hizo en el primer debate, Meade atacando a AMLO por sus resultados en el gobierno en el DF, pero sin dejar de golpear a Anaya; Y a su vez Anaya confrontando fuerte y directo a AMLO aunque el formato no permitía mucha interacción. Lo acusa de tener un constructor privilegiado al que le habían asignado varios contratos en forma directa (lo que tampoco es un delito).

Lo interesante del debate fue, como pasa normalmente, el posdebate. Tanto Meade como Anaya tratan de demostrar que las acusaciones de “corrupción” hacia AMLO son ciertas, buscan quitarle la etiqueta que le asignan sus seguidores; AMLO en declaraciones posteriores al debate le llama “muy corrupto” y que “miente como respira” a Anaya. Como ven, fue la semana más agresiva.

Y si la semana inició con la difusión de un video, terminó con un respiro para muchos, el anunció de que la FIFA otorga la sede del Mundial 2026 a México-EUA-Canadá y el inicio del Mundial, estos hechos que en sí no tendrían nada que ver con la campaña, modifican las conversaciones de jóvenes, de aficionados, de espacios noticiosos, etc., lo que distrae de los temas que algunos candidatos quisieran, veremos si las encuestas que se presentarán a finales de junio muestran algún efecto de la agresividad y de las acusaciones de corrupción, pero al menos las que se presentaron al inicio parecían reafirmar la ventaja de López Obrador.

Para la semana 11, parece arreciarán los ataques a AMLO sobre “su contratista favorito” y sobre la sociedad de “la familia política de uno de sus colaboradores en una empresa que es socia de una filial de Odebrecht”, lo que en principio no veo que sea algo sustantivo porque no hay delitos involucrados, pero sobre todo porque es un tema muy complicado de explicarlo a los ciudadanos.

RoyCampos

Presidente de Consulta-Mitofsky

Números, Opinión y Política

Presidente de Consulta-Mitofsky, Actuarío y de Matemático por la UNAM, con maestrías de Estadística y Actuaría en el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, y Diplomados en Análisis Político, en Alta Dirección Empresarial y en Mercadotecnia entre otros. Imparte cursos de Estadística, de Matemáticas y de mercadotecnia política en varios países, conferencista permanente sobre temas relacionados a la investigación, a la política y a los medios de comunicación.