En Tokio reciclarán 80,000 toneladas de teléfonos móviles y electrónicos para crear las medallas de las olimpiadas del año entrante

México necesita iniciativas que puedan crecer hasta convertirse en industrias que reduzcan la basura y sean positivas para la economía nacional

Esta semana he escrito y hablado mucho sobre la cultura del reciclaje en México y sobre la importancia del entendimiento real que implica para el planeta no reciclar ni implementar una cultura real arraigada a la conciencia humana para darle un giro a esta problemática creciente. Hace un par de días me topé con un artículo que me llamó muchísimo la atención.

Se está implementando un plan en la ciudad de Tokio, en donde reciclarán 80,000 toneladas de teléfonos móviles y electrónicos para crear las medallas de las Olimpiadas del 2020.

Las Olimpiadas se llevarán a cabo en un año exactamente, y las medallas son el acontecimiento de innovación en este gran evento. El proyecto se llama Tokyo 2020 Medal Project, y consiste en crear 5,000 medallas de plata, bronce y oro para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Se reciclarán más de 6 millones de teléfonos móviles para el proyecto y el resultado de la donación ha sido supremamente favorecedor, ya que 100% de los metales utilizados para crear las medallas será extraído de materiales encontrados en electrónicos y teléfonos donados.

México ha jugado con la idea del reciclaje a corto plazo, pero necesita iniciativas como las de los países europeos, que a pesar de que no sean tan útiles al principio puedan crecer hasta convertirse en industrias que no sólo reduzcan la cantidad de basura, sino que sean positivas para la economía nacional. Sin embargo, para eso se necesita una proyección a largo plazo, por lo que tanto el sector público como el privado deben comprometerse a colaborar por el bien del planeta.

Como esta iniciativa, me parece que la clave está en la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías, y en México hay mucho más que debemos hacer. Las proyecciones a largo plazo sobre el análisis del impacto real que generará no implementar una cultura de conciencia social hacia el medio ambiente son complicadas.

Hay que entender dónde estamos y dónde queremos estar y comprometernos como sociedad, desde la separación de la basura en cinco tipos de desechos por parte de los ciudadanos hasta el compromiso del gobierno para ofrecer la infraestructura para lograrlo.

Sin embargo, la realidad es que el cambio individual es el que puede generar un movimiento colectivo. Reciclar todos los días, separar la basura en orgánica, inorgánica, cartón, plástico y vidrio es una manera de generar presión para que realmente se comience un proceso de reciclaje correcto y adecuado en las siguientes décadas. Y evidentemente reducir el uso de plásticos es esencial para transformar la cultura de productos desechables con la que vivimos.

Las acciones que ya hacemos hoy son positivas, pero aún nos falta un recorrido interesante para realmente transformar el país en una potencia ecológica a nivel mundial.

México ha jugado con la idea del reciclaje a corto plazo, pero necesita iniciativas como este proyecto, que a pesar de que en este caso sea simplemente para la premiación de un gran evento se pueda eventualmente convertir en una industria que no sólo reduzcan la cantidad de basura, sino que sea positiva para la economía nacional.

Repliquemos lo que hará Japón en las Olimpiadas del 2020 en otras iniciativas innovadoras que ayuden a la calidad de vida de todos los mexicanos y, como siempre lo digo, no hace falta reinventar la rueda.