Mucho agradezco al señor Vidal Llerenas su respuesta a mi columna de la semana pasada. Le reconozco en particular el cuidado en las formas y el respeto en su lenguaje. La decencia es indispensable en estos momentos en que, coincidiendo con él, requerimos “de una discusión seria, sin prejuicios, basada en evidencias y varios marcos teóricos para buscar las políticas económicas del país”. Sin embargo, aunque el exdiputado Llerenas ha convocado a una discusión “sin prejuicios”, él es el primero en violar ese principio al despreciar y descartar a priori “los enfoques exclusivamente liberales que prevalecen sin mayor crítica en los últimos  años en México”. Para la información de mi interlocutor, han sido esos enfoques los que en países tan exitosos como Japón, Alemania, Corea del Sur y Chile en América Latina, a la par de lograr “crecimiento con estabilidad” también han conseguido avances muy notables en la reducción de la pobreza.

Es cierto lo que dice el exdiputado Llerenas sobre que durante los últimos años el crecimiento económico en México ha sido muy bajo, pero esa pérdida de la capacidad de crecimiento no provino de la nada. La economía de México mostraba una capacidad de crecimiento con estabilidad formidable hasta que en los años 70 vinieron administraciones que aplicaron el enfoque de política que él y sus correligionarios en Morena proponen. El resultado no únicamente fue que la economía perdió su capacidad de crecer, sino que también se acabó con la estabilidad y con la posibilidad de lograr que los salarios reales se elevaran de manera continua junto con el empleo. El fundamento o condición básica de la equidad económica es que el empleo se amplíe junto con la elevación permanente de los salarios y ese fundamento se destruyó durante los gobiernos que aplicaron el modelo económico que ahora Morena quiere revivir bajo el falso membrete de que se trata de “un nuevo enfoque”.

Señor Llerenas: usted ha respondido a mi artículo y qué bueno que lo haya hecho en beneficio de que se abra en este diario “un debate sobre las propuestas económicas a discutir para el país”. Sin embargo, no entendió, o no quiso entender, el mensaje principal que he intentado mandar: el enfoque que vienen proponiendo no tiene nada de nuevo y los resultados que cabe esperar de él pueden ser muy perjudiciales. Verdaderamente hay que preocuparse.

BrunoDonatello

Columnista

Debate Económico