En el 2011, la deuda pública en EU se ubico en 68% de su Producto Interno Bruto (PIB). Por ello, con la finalidad de reducir el nivel del endeudamiento público, el Senado de aquel país aprobó una resolución multianual para la reducción de la deuda por un orden de 4.4 billones de dólares en un plazo de 10 años.

Así, se podría afirmar que desde el 2012 el gobierno de Estados Unidos se estaría encontrando en un periodo de austeridad presupuestaria.

El pasado 14 de febrero el Presidente de Estados Unidos publicó su propuesta. En términos generales, se podría afirmar que la misma busca reorientar el gasto hacia áreas prioritarias. En suma, se solicitó al Congreso la autorización de un egreso total por 3.8 billones de dólares.

De total solicitado, corresponden al Departamento de Agricultura (USDA, por su sigla en inglés) 154,000 millones de dólares. Esto es un incremento anual de 4.8%, es decir, más de lo que se espera que crezca el PIB total en ese país.

Cabe destacar que la propuesta del presidente Barack Obama privilegia los apoyos de asistencia nutrimental, además de los programas agrícolas y de commodities.

En este sentido, el secretario de Agricultura, Tom Vilsak, compareció ante el Comité de Agricultura del Senado estadounidense el 16 de febrero para explicar cómo los recursos solicitados permitirán impulsar las actividades del USDA hacia un desarrollo basado en la bioeconomía.

En la propuesta del ejecutivo, un elemento importante a destacar es la reducción del gasto discrecional. En particular, se propone eliminar el pago directo a productores, reducir los subsidios a las compañías proveedoras de seguros agrícolas y orientar los fondos de conservación a las áreas prioritarias.

A este respecto, la reducción del apoyo al seguro agrícola fue una de las propuestas que generó mayor polémica.

Lo anterior debido a que los senadores estadounidenses consideran crítico este elemento para la seguridad del ingreso de los agricultores, elemento razonable de discusión sin duda.

Sin embargo, un elemento que tanto las autoridades como el Congreso de ese país quizás estén obviando es la situación del gasto en investigación. Por segundo año consecutivo, se propone una reducción de 2.0% en este concepto.

En un entorno en el que cada día se requieren más y mejores alimentos, esta inversión más que gasto es un concepto que debiera promoverse y no restringirse.

*Beatriz Margarita Zavariz Romero es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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