Sin escándalo y con poca agitación en la opinión pública, se está llevando a cabo en Bruselas una renegociación del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea. El tema llama nuestra atención a causa del desacuerdo que se ha suscitado en razón de la intención de los europeos por lograr protección para 57 indicaciones geográficas de quesos como el manchego, gruyer, parmesano y gorgonzola.

Ante las protestas de los productores mexicanos, el embajador en México de la Unión Europea (UE) ha explicado que “la UE no trata de ganar mercado con esta posición” —es decir, que no hay en el caso una intención proteccionista— pero esa tesis es discutible. Toda medida comercial de tipo no arancelario, coma la relativa al caso del que nos ocupamos para la finalidad de “obtener respeto de las denominaciones protegidas que tienen un valor”, conlleva repercusiones, indirectas si se quiere, sobre los flujos comerciales. Ahora bien, en el asunto referido surge que, por países de origen, el principal exportador de quesos a México es Estados Unidos con casi 75% de esas importaciones. Pero frente a ese dato, se encuentra también el hecho preocupante de que otras 340 indicaciones geográficas han también sido propuestas para protección a México por parte de la UE.

Más allá de posiciones patrioteras, hay que reconocer que en este asunto cabe a los europeos cierta razón. Así, desde la perspectiva del bloque comunitario “en el mercado mexicano hay quesos que se venden usando las indicaciones geográficas europeas (...)”. Mediante ese procedimiento se engaña “a los consumidores sobre el origen de los mismos, ya sea con el nombre del producto, la bandera del país de origen u otros símbolos vinculantes”. La posición de la UE en este asunto —bastante razonable, dicho sea de paso— es que los quesos en cuestión se “sigan produciendo en México, pero sin ser comercializados con las denominaciones de origen europeas (...)”.

Pero frente al reconocimiento del argumento de la UE, también están las cuestiones de la reciprocidad. Curiosamente, a éstas no hizo referencia el embajador en México de la comunidad. Debe enfatizarse mucho este punto, en razón de los importantes casos de que se tiene noticia para las denominaciones de origen del tequila y del mezcal. Estos dos productos de México han estado expuestos al vandalismo de productores del exterior y también requieren de protección en el sentido indicado.

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico