Luego de más de una década de discusión sobre distintos modelos de negocio de comercio electrónico móvil, aún hay poco entendimiento acerca de las grandes oportunidades que presentan estos servicios.

Parte de este desconocimiento surge de la generalización que los aglutina bajo el concepto de banca móvil. Este error hace que se malinterprete el verdadero potencial del mercado de transacciones móviles, pues la bancarización de clientes sólo representa a una de las tres principales unidades de negocio de estos servicios. En otras palabras, se omite la generación de ingresos de otros servicios como las transferencias de remesas internacionales y los pagos por suscripción para acceder a la billetera electrónica (m-wallet).

Bajo este contexto, es prioritario considerar que el crecimiento de usuarios por servicios de billetera electrónica o banca móvil no se traducirá en grandes cantidades de ingreso para los operadores a corto plazo. Todo lo contrario. La evidencia parece indicar que al menos durante los primeros años del servicio las ventajas de la banca móvil son mayormente para la entidad bancaria que, a través del servicio, obtiene una reducción en sus gastos operativos emulando la experiencia del sector en los inicios del despliegue de cajeros automáticos. Por su parte, los servicios de billetera electrónica tendrían a corto plazo un uso mínimo por parte de una masa de clientes que no está acostumbrada a este tipo de servicios y que debido a prejuicios o desinformación prefiere no hacer uso de su dispositivo para pagar por productos.

Inicialmente la billetera electrónica verá su nicho expandirse de ser un método alternativo de compras en casos de emergencia o para disfrutar de descuentos en localidades específicas como el cine. Siendo hipotéticos y estimando un ARPU promedio por usuario de US1 anual por servicios de billetera electrónica en América Latina, tenemos que este bajo monto corresponde a US577 millones, de los cuales 20% representaría a México. En otras palabras, existe un gran potencial para un servicio que aún los operadores no han entendido cómo explotar.

Lo que sí es posible realizar es la implementación del negocio de remesas internacionales por parte de los operadores móviles, mientras se espera las soluciones adecuadas para incrementar la bancarización e impulsar los servicios de pago con el móvil.

La ventaja que tienen los operadores es que pueden identificar fácilmente los lugares de Europa, Estados Unidos o Canadá donde se encuentran la mayoría de sus expatriados. Esto les permite concretar los acuerdos necesarios para establecer sus puntos de venta y comenzar a ofrecer servicios. Con tarifas de 4% de comisión por transacción se ubicarían entre 50 y 70% por debajo de lo que cobran empresas tradicionales de envío de remesas como Western Union. ¿Cuán importante es el mercado de remesas en América Latina? Se estima que para finales del 2011 las remesas internacionales hacia América Latina superen los US60,000 millones. Signals Consulting estima que con 4% de comisión (lo que es un porcentaje excesivamente bajo) significaría un ingreso adicional de US2,000 millones para los operadores; para el caso de México los ingresos potenciales por el servicio durante este mismo periodo se estiman en alrededor de US915 millones.

Obviamente es impensable considerar que los operadores estén satisfechos con el simple despliegue de una red internacional de reenvío de remesas sin intentar implementar sinergias con otros negocios, ya sea por comercialización directa del operador o como intermediario de aliados comerciales en el mercado.

Es precisamente en este punto donde los servicios de transacciones móviles presentan un nuevo canal de generación de ingresos para los operadores móviles: el pago de suscripciones por utilización del servicio. En este sentido, no se habla de inventar una nueva cadena de valor sino el de emular métodos ya probados donde el supermercado o la tienda de alimentos cercana a la población es el punto donde el usuario puede recoger el dinero que le envían del extranjero y que puede utilizar de forma inmediata para comprar víveres u otros productos necesarios para el mantenimiento de la familia.

La recomendación es que el grueso del pago por suscripción sea derogado por el punto de venta, pues existe el riesgo de que si el cobro por uso del servicio a los usuarios es muy alto, estos simplemente decidan no utilizarlo. Finalmente, indistinto al modelo de negocios que desee ser implementado por el operador, no debe haber duda que el éxito de cualquier modelo de transacciones móviles dependerá de la colaboración de tres actores: entidades financieras, operadores móviles y autoridades regulatorias.

*Jose F. Otero es presidente de Signals Consulting.