El Banco de México dio a conocer que la recepción de divisas en 2020 alcanzó 40 mil 606 millones de dólares, un incremento de 11.44 por ciento con respecto a 2019, convirtiéndose en la segunda fuente de divisas, sólo superada por la industria automotriz. 

Los estados que encabezaron la captación de remesas fueron Jalisco con cuatro mil 153 millones de dólares, Michoacán con cuatro mil 56 millones de dólares, Guanajuato con tres mil 469 millones de dólares, Estado de México con dos mil 416 millones, Ciudad de México con dos mil 142 millones, Guerrero con mil 942 millones, Oaxaca con mil 898 millones y Puebla con mil 873 millones de dólares. 

Alrededor de dos millones de hogares depende de estos recursos, que son destinados principalmente a la subsistencia, a alimentos, vestido, salud, educación, vivienda, electrodomésticos y pago de deudas; dejando a un lado el ahorro y la inversión.

Hay que reconocer que los dólares que llegan a México vienen cargados de sudor, sufrimiento y esfuerzo. Es tal la carga de estrés por sentirse indefensos en otro país, por carecer de derechos, por ser perseguidos y porque en cualquier momento pueden ser deportados, que el estrés llega a ser crónico y múltiple, provocándole a muchos paisanos el síndrome de Ulises, un fuerte malestar emocional y depresivo caracterizado por la irritabilidad, el nerviosismo, la tristeza, la culpa e ideas suicidas en ocasiones.

Una forma de mitigar ese estrés, ese sufrimiento, es saber que sus familias viven mejor en nuestro país, que tienen futuro. De ahí que en 2002, ante el éxito del Programa para las Comunidades Mexicanas en el Extranjero implementado en Zacatecas, surgió el Programa Iniciativa Ciudadana 3x1, antecede del Programa 3x1 para migrantes, que estuvo vigente hasta 2019, a través del cual los recursos que los clubes de migrantes en Estados Unidos invierten en sus comunidades de origen, en  proyectos de infraestructura social, servicios comunitarios o educativos; proyectos productivos comunitarios o familiares y proyectos productivos Individuales, que son potenciados mediante aportaciones a partes iguales de los gobiernos Federal, Estatal y Municipal. 

La nueva política migratoria de la administración Biden hace suponer que el flujo de remesas se mantendrá en el corto y mediano plazo, en virtud de que se incluye ente otras una propuesta de ley para otorgarles la ciudadanía en 8 años a 11 millones de inmigrantes, a que se revocará la declaración de emergencia que ayudó a financiar la construcción de un tramo del muro fronterizo y un memorando ordenando al Departamento de Seguridad Nacional y al fiscal general que preserve el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que protege de la deportación a los migrantes que llegaron a Estados Unidos cuando eran menores de edad. 

El impacto de las remesas ha sido y será benéfico para las familias receptoras, pero los beneficio podrían multiplicarse si se estimula su uso en determinadas acciones, como la educación, salud, piso firme, drenaje, agua, creación de espacios públicos y proyectos productivos en las comunidades receptoras de remesas.  No como lo hacia el programa 3x1 para migrantes, que tenía como defecto que no estimulaba la participación de las comunidades porque la decisión sobre el destino de los recursos la tomaban los clubes de migrantes en los Estados Unidos en conjunto con los tres niveles de gobierno, pero si en un conjunto de acciones no asistencialistas que tomen en cuenta las necesidades de la población objetivo y su participación para darle un nuevo valor público a al desarrollo comunitario y que los migrantes en que viven en Estados Unidos piensen incluso en regresar un día a la tierra que los vio nacer. 

Un programa que aproveche la nueva política migratoria de EEUU, que invertirá en Centroamérica 4 mil millones de dólares. Porqué no pensar en un programa 4x1 que potencie el flujo de remesas, dándoles más valor público, con la cooperación del gobierno norteamericano, de la Federación, Estados y Municipios. Nuestros migrantes lo merecen. 

Twitter: @raulocisneros