Los procesos para renovar las dirigencias nacionales del PRD y el PAN subieron de intensidad, una vez que el IFE validó los cambios a sus estatutos y con ello que un ex líder nacional perredista vuelva a competir por ese cargo, y que en Acción Nacional, donde si bien todavía no comienza el registro de aspirantes, en los hechos ya inició la contienda.

En el PRD los abanderados están plenamente definidos: Carlos Navarrete, Marcelo Ebrard y Carlos Sotelo, aunque existe la posibilidad de que Cuauhtémoc Cárdenas vuelva a dirigir al partido, siempre y cuando se termine de configurar una candidatura de unidad en torno a él.

En este escenario hay varios asuntos interesantes. Primero, los distintos aspirantes y corrientes de ese partido coinciden que sería una buena decisión que Cuauhtémoc Cárdenas sea el próximo dirigente, pues reconocen que el sería ese factor de unidad que requiere en estos momentos la izquierda mexicana, incluso más allá del PRD; sin embargo, el ingeniero, de casi 80 años de edad, no ha hecho pública su decisión de ir o no por la dirigencia.

En ese sentido, Manuel Camacho Solís plantea que no se le debe de dar más vueltas y que se facilite la candidatura de unidad del ingeniero y una vez en el cargo dotarlo de toda la autoridad para que ponga orden en el partido.

Desde su punto de vista, no se trata de excluir a nadie pues los demás aspirantes pueden cumplir otras tareas. Dice que en el caso de Marcelo Ebrard, puede encargarse del think tank del partido y responsabilizarse de establecer redes políticas entre el PRD y las demás fuerzas de izquierda, que le permita (al partido) en el futuro construir coaliciones políticas y sociales para poder gobernar al país.

Con esa situación al parecer no están de acuerdo ni Carlos Navarrete, que representa la corriente de Nueva Izquierda, mejor conocidos como Los Chuchos, ni Carlos Sotelo, que es el aspirante de Patria Digna que aglutina a Izquierda Social, que dirige Lucio Borreguín, Unidad Nacional de la Izquierdas, liderada por Gilberto Ensástiga y Democracia Social que él encabeza.

Carlos Navarrete dice que nadie en el PRD tiene derecho a pedirle a quienes aspiran a dirigir ese partido que declinen en su intensión y que mejor decidan los militantes. Su argumento es que no ve que el ingeniero haya tomado la decisión de ir por la dirigencia. En tanto, Sotelo pide al ingeniero que diga si va o no va y cuando eso ocurra todos los que aspiran seguramente harán una reflexión de si continúan o no. Además dice que Ebrard debe decir con claridad que si no consigue la presidencia del PRD se quedará en sus filas o si se irá del partido.

En el caso del PAN se ha definido ya que, por un lado, Gustavo Madero buscará reelegirse en el cargo, mientras que finalmente Ernesto Cordero y Juan Manuel Oliva irán en la misma planilla para competirle al primero.

Eso no quiere decir que sean los únicos aspirantes, pero sí confirma que será una contienda que polarizará más al partido.

En el camino quedó el intento de los exgobernadores panistas unidos en la organización Panistas por México, que desde hace más de medio año trabajaron por consolidar una candidatura de unidad. Primero trataron de apuntalar la candidatura de Luis Felipe Bravo Mena, aquel que dirigió a Acción Nacional cuando consiguió la Presidencia de la República, y luego la de Josefina Vázquez Mota.

Al final esa organización decidió no apoyar en bloque a nadie. El exgobernador, Ernesto Ruffo, quien fue uno de sus principales impulsores dijo que cada quien decidirá a quien apoya y acusa tanto a Cordero como a Madero de velar sólo por su santo. En tanto, Bravo mena, nos comenta que la buscaron (la candidatura de unidad), pero lo único que hallaron fue polarización.