Es evidente que el paradigma prohibicionista para enfrentar el problema de las drogas ha demostrado a lo largo de estos últimos 50 años que ha sido un fracaso. En esa conciencia son cada vez más los países, estados y ciudades que han iniciado otro camino en la búsqueda de soluciones alternativas.

En estos casos la solución que se ha adoptado no sólo es despenalizar el consumo, sino diseñar y poner en práctica diversas formas de regulación y legalización de la mariguana, que en todos los países representa 70% del consumo de las drogas. México no es la excepción.

La lógica de quienes apoyan estas medidas es que primero se deba resolver el consumo de la mariguana, una droga blanda, con menor grado de adicción y problemas a la salud, y las legales como el tabaco y el alcohol. Después de experimentar con esta droga, ahora ilegal, se podrían considerar las otras.

Es muy conocido el exitoso modelo holandés de los coffee shop, que tiene más de 20 años, pero ahora el modelo más acabado es el que impulsó el presidente de Uruguay, José Mujica, que fue aprobado por el Congreso de ese país y entró en operación en enero de este año.

En esa misma dirección se inscribe la legalización de la mariguana recreativa de los estados de Colorado y Washington, en Estados Unidos. En otros 18 estados de ese país está legalizada la mariguana médica y muy pronto en otras entidades se va a discutir si se aprueba el uso recreativo de la misma.

La iniciativa enviada días atrás por el PRD a la Asamblea Legislativa y el día de ayer al Congreso Federal se inscribe en la línea de las propuestas que hoy se hacen en los países, estados y ciudades del mundo que, en el marco de la responsabilidad de su gobierno, buscan resolver el problema de manera afectiva, dejando atrás un paradigma que sólo lo ha hecho más grave.

Los sectores del PRD que impulsan estas iniciativas, en la que también han participado académicos y especialistas, asumen una posición responsable y progresista que debe aplaudirse.

Ésta sí es expresión de un pensamiento de vanguardia, a diferencia de otras iniciativas del PRD de recoger las viejas posiciones del nacionalismo revolucionario priísta.

Es muy difícil que en el Congreso federal prospere la iniciativa del PRD, aunque han hecho bien en enviarla, para generar debate y conciencia sobre la posibilidad de que existan otras maneras de hacer frente al problema. Las posiciones del PRI y del PAN, también de los otros partidos, son muy conservadoras en esta materia.

El PRD en la Asamblea Legislativa tiene toda la posibilidad de hacer y aprobar el nuevo marco de regulación y control. Sería aberrante que los sectores conservadores del PRD, más próximos al nacionalismo revolucionario priísta y a las posiciones de la izquierda en el mundo, impidieran que la ciudad tenga un nuevo paradigma para regular el consumo de la mariguana.