La Convocatoria emitida por Instituto Nacional Electoral para postularse como candidato independiente impone un largo y costoso camino para los intrépidos ciudadanos que decidan participar en tan épico y poco democrático episodio.

Disponen de un mes (26 de diciembre) para formar la Asociación Civil y tramitar ante la autoridad hacendaria los comprobantes fiscales que los blindarán en su aventura electoral. Cada persona que reciba su constancia de aspirante contará con un plazo de 57 días para conseguir el apoyo de los 5,000 ciudadanos que se requieren para registrarse como candidatos independientes (27 de febrero).

Para lograr este apoyo, se ha asignado un tope de precampaña de 112,000 pesos, recursos que deben ser lícitos y de origen privado, entiéndase, de su bolsa. Entre gastos de notario y de precampaña, los ciudadanos interesados en mejorar su país y de paso, sus ingresos, tendrán que invertir 130,000 devaluados pesos, el equivalente a 1,850 salarios mínimos. Un mexicano que gana el salario mínimo tendría que trabajar cinco años para reunir dicha cantidad. Luego entonces, pareciera que no es una democracia al alcance de todos.

Llama la atención la cláusula octava de la convocatoria, la cual indica que la fórmula a registrar (propietario y suplente) debe ser integrada por personas del mismo género. Será por el criterio de paridad política o para curarse en salud del fenómeno de las juanitas.

Luego de este tortuoso y caro procedimiento, cuatro meses después (4 de abril del 2015) la autoridad electoral resolverá si el aventurero ciudadano es digno de competir desde una candidatura independiente.

Ya cansados y sobre todo gastados, los candidatos independientes, héroes de la democracia e ilusos del poder, deberán competir con las aplanadoras partidistas y sus marrulleros conductores, los candidatos oficiales de los partidos en condiciones de verdadera inequidad política. Los ciudadanos dispondrán de menores recursos económicos y espacios en medios de comunicación.

Los requisitos impuestos a los candidatos independientes son de imposible cumplimiento, luego no se quejen de la poca participación ciudadana.

Son evidentes las desventajas que afrontarán los candidatos independientes. Es una obligación ciudadana empujar, jalar y si es necesario, arrastrar a los candidatos independientes; representan una posibilidad ante la gran crisis de credibilidad que transpira la política mexicana.

@ErosalesA