El único verdadero regalo, es una porción de ti mismo.

Ralph Waldo Emerson.

Por acercarse la Navidad, me permito recuperar algunos de los temas que en relación con los regalos he abordado en años anteriores, con el propósito de incrementar, aun cuando sea en una pequeña proporción, la racionalidad en torno a los regalos que damos o recibimos.

Primero es importante recordar que, en una perspectiva conductual, los regalos son un mecanismo reforzamiento de vínculos sociales o afectivos. Una persona regala para generar una respuesta de aceptación en la persona que recibe el regalo. Ello no implica (necesariamente) una conducta egoísta al regalar; por supuesto regalamos para hacer sentir bien a otros, pero ello implica que tendremos una respuesta emocional de su parte.

La mayoría de las veces, las personas que reciben un regalo generan una percepción del valor que creen que la otra persona asigna a su relación; ello no implica necesariamente un valor económico, sino que puede tratarse del valor de involucramiento en la selección del regalo.

Joel Waldfogel, autor del libro Scroogenomics (economista e investigador de la Universidad de Minnesota) encontró mediante estudios que las personas perciben en promedio que el valor económico de los regalos que recibe en Navidad son 20% menor que el valor real.

Una forma en que las personas asignan mayor valor en el regalo recibido es la percepción del tiempo invertido. Si una persona piensa que el regalo que recibió implica que la persona dedicó un tiempo importante en pensar y seleccionarlo, ello incrementa el “valor” percibido del obsequio.

No necesariamente existe relación directa entre el valor económico y el efecto del regalo. En relaciones familiares o personales, la mayoría de las personas toman como contexto la capacidad económica que perciben en quien les regala y por ello es frecuente que asignen un mayor valor emocional a un obsequio de menor costo que proviene de alguien que creen que tiene menor capacidad económica.

Algunas recomendaciones básicas para incrementar la percepción de “valor” del regalo son las siguientes:

• Dedique tiempo a decidir y conseguir el regalo.

• No necesariamente compre algo que la otra persona necesita. Frecuentemente los regalos de mayor relevancia emocional son aquellos que no compraríamos por nosotros mismos.

• Los regalos que perduran o tienden a tener un uso más frecuente tienen un efecto emocional más prolongado.

• Trate de pensar como la otra persona y en función de eso decida el regalo, y al momento de regalar, explíquele cómo llegó a esa decisión.

Por supuesto, es fundamental evitar que la época de regalar se traduzca en un momento que genere desequilibrios financieros. Para ello es importante considerar lo siguiente:

1.- Asigne un presupuesto para regalos, haga una lista y asigne prioridades y, en función de ello, determine a quienes realmente quiere y puede dar un regalo.

2.- Sin importar el precio, trate de regalar cosas que el obsequiado use; no que usted usaría.

3.- Invierta tiempo en decidir qué regalo apreciaría la persona. Regalar un estuche de pintura a una persona que usted sabe que tiene el deseo oculto de ser pintor será más apreciado que un regalo genérico más costoso.

4.- Regale en grupo. Una comida en su casa para varios amigos le saldrá más barata que un regalo a cada uno (siempre y cuando cada uno lleve su bebida de preferencia).

5.- Regale su tiempo. Nuestras ocupaciones cotidianas nos hacen estar lejos de nuestros seres queridos y dedicarles pocos momentos de convivencia.

El acto de regalar es una tradición, pero no una obligación. Regale a aquellos con quienes tiene una relación emocional que agregue valor mutuo a sus vidas.

Felices fiestas para ustedes y sus familias.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter:  @martinezsolares@martinezsolares

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

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