La reforma diseñada para hacer más flexible el mercado laboral, incrementar la productividad y lograr la transparencia sindical tiene un impacto directo en la vida de millones de mexicanos. Por su relevancia, pertinencia y urgencia, no puede dejar de ser prioridad de la noche a la mañana, aunque algunos legisladores así nos quieran hacer creer.

Es un hecho que el regreso a la Cámara de Diputados pone en riesgo la eventual aprobación de una reforma que es consistente con las necesidades más apremiantes en material de flexibilidad laboral y transparencia sindical. Por ello, en este momento, los ciudadanos no podemos dejar de seguir lo que discuten los diputados. No bajemos la guardia.

Lo ocurrido en el Senado estas últimas semanas pone en evidencia lo que para muchos ciudadanos debería de ser una gran señal de alerta. Más allá de importarles qué tan profunda es la reforma y si verdaderamente cumple con los requisitos para resolver los problemas de raíz, los senadores están atados a una lucha interna para demostrar quién tiene realmente el poder en esta Legislatura. Han preferido bajar la velocidad en la aprobación de la reforma e incluso poner en riesgo su aprobación. Ellos no tendrán prisa pero los ciudadanos sí. A pesar de leer todos los días:

La patria es primero , al momento de discutir y votar parece que lo último que les importa a muchos legisladores es México. Los discursos ya no bastan para convencer a los ciudadanos cuando sus votos y sus acciones van en sentido contrario. Los principios les estorban cuando se trata de mantener y demostrar quién tiene realmente el poder. Es lamentable que, ante los ojos de muchos, la reforma laboral se vaya diluyendo y deje de ser prioritaria. No podemos conformarnos en seguir acumulando intentos fallidos. Los cambios que requiere México en material de flexibilidad laboral y transparencia sindical son urgentes; por eso, es evidente que necesitamos ejercer presión y exigir velocidad para que no se posponga su aprobación.

Es indispensable recordarles a los legisladores y líderes de partidos que, aunque ellos estén de paso en el gobierno, los ciudadanos estamos y estaremos para vigilar su desempeño. Para los jóvenes, la aprobación de esta y otras reformas no sólo es cuestión de tiempo y certidumbre, sino de mucha resistencia.

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