La reforma energética aprobada a fines del año pasado, permitió a México comprar un boleto para transitar por las aguas turbulentas que vendrán por el tapering – normalización de condiciones monetarias de la Reserva Federal- sin mayor problema.

Así, l i t e r a l, me lo dijo el nuevo economista en jefe del Deutsche Bank para México, Alexis Milo, quien tiene apenas tres meses en el cargo. Y lo traigo a colación porque hoy, el Banco Mundial, difundió su reporte anual, el Global Economic Prospects, donde dedica unas palabras similares acerca de México.

En el subcapítulo titulado Medidas para contrarrestar el debilitamiento del flujo de capitales , los expertos del Banco afirman que la agenda de reformas que han aprobado en México desde el año pasado, es y será un factor de diferenciación para los inversionistas.

El argumento es simple. El 19 de junio, el presidente saliente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, cambió la retórica del Banco Central anticipando la normalización de las condiciones monetarias. Acto seguido, una volatilidad extrema atacó a los principales mercados emergentes y las divisas locales se depreciaron de forma importante.

Pero cuatro divisas del grupo de emergentes resistieron, más que bien, lo que se ve en su limitada depreciación que no fue más allá del 7 por ciento. Entre ellos, México, Malasia, Chile y Sudáfrica.

Así que en el Banco Mundial, buscaron las razones que permitieron a estas cuatro economías, mantenerse al margen del nerviosismo mundial.

Receta azteca

Y una de ellas, que se convirtió en parte de las recomendaciones de políticas públicas del Banco para eventualidades ante una normalización abrupta de las condiciones monetarias mundiales es adivinaron, realizar reformas para mejorar el ambiente de negocios y hacerlo amigable a la inversión, E X T R A N J E RA , particularmente.

México se adelantó. No solo tiene las reformas ya negociadas y aprobadas. Cuenta con un déficit en cuenta corriente bajo, de 1.4% según el mismo organismo, que no tiene por ejemplo India. La deuda pública del país es cercana a 40 puntos del PIB, el promedio mundial que según la OCDE es manejable es del 50% del Producto.

Y los inversionistas saben que la política cambiaria es de mercado, es decir, no hay riesgo de que se apliquen en ningún momento, candados a los capitales, o penalizaciones. Así ha sido en los episodios de mayor incertidumbre y volatilidad, después de la crisis mundial del 2009 y así fue en el verano del 2013.

En fin, que México con sus acuerdos para modificar la Constitución, incluida la apertura a la participación privada en el sector energético tiene importantes elementos para limitar el impacto de la volatilidad mundial pero no para mejorar sus previsiones de crecimiento. Pues según el BM, será hasta el 2016 cuando el PIB mexicano alcanzará un incremento de 4.2 por ciento.

Es decir, las reformas aún no arrojarán un crecimiento espectacular para el PIB, al menos en dos años, o no lo ha contemplado el Banco Mundial, sin tener a la mano, la legislación secundaria de las mismas y la garantía de que ya se están implementando.

Dicho en palabras de la sabiduría popular, hasta no ver no creer.