Con premura luego de tres años de desplantes y dilaciones el Senado de la República finalmente aprobó la reforma político-electoral que oficializará la transmutación del Distrito Federal y permitirá, a partir del 2018, la reelección de alcaldes, asambleístas y cabildos.

Adiós al Estatuto de Gobierno. Ahora, un centenar de personajes ilustres deberán redactar la Constitución de la Ciudad de México. Los asambleístas constituyentes tendrán un origen mixto: 60 serán electos por el principio de representación proporcional, en unas elecciones que serán concurrentes con el calendario electoral que llevará a las urnas a los ciudadanos de otras 13 entidades de la República.

Una nueva Constitución, ad hoc para el establishment. Una reforma con lagunas y vacíos legales, que revelan que más que prisa, hubo descuido en el trabajo parlamentario. A la elección de los constituyentes, el INE convocará a los partidos políticos con registro nacional. ¿Y qué pasará con el Partido Humanista, cuya desaparición ya fue decretada a nivel federal, pero que está legalmente acreditado ante el IEDF como partido local?

Todavía no queda claro cuándo llamarán las autoridades electorales a los capitalinos para acudir a las urnas. ¿En enero próximo o hasta marzo? Dicen los transitorios de la reforma aprobada en la Cámara Alta que el INE deberá expedir la convocatoria a más tardar dentro de los siguientes 15 días a la publicación del decreto. En la minuta resuelta en San Lázaro estipulaban que sería la primera semana de diciembre.

Las últimas correcciones a los transitorios sirvieron para ajustar el reloj político que marcará el nacimiento de la CDMX. Para los aspirantes independientes a la Asamblea Constituyente, quedó establecido el requisito de que no figuren en los registros de miembros de los partidos políticos al corte del mes de marzo del 2016.

¿Y cómo serán electos? Igual que los candidatos que postulen los nueve partidos políticos con registro nacional (para esta elección no podrán suscribirse coaliciones): a través de una lista en la que figurarán los 60 independientes que se registren primero. Para quedar inscritos, deberán recolectar 70,000 firmas y su lugar quedará justamente determinado por la rapidez con la que logren completar los requisitos.

De los asambleístas constituyentes, 60 serán electos. Y el resto, designados: 14 por la Cámara de Diputados y 14 más, por el Senado de la República; mismos que deberán recibir el voto de las dos terceras partes de los miembros presentes de la Cámara respectiva, a propuesta de su Junta de Coordinación Política correspondiente. Los 12 restantes serán nombrados: seis por el presidente de la República y seis por el jefe de Gobierno.

A partir de que sea promulgada la Constitución local, el Distrito Federal se denominará Ciudad de México, que prevalecerá como capital de la República y sede de los poderes de la Unión. No será el estado 32, pero con la reforma obtendrá autonomía en todo lo concerniente a su régimen interior y su organización política administrativa.

En el nuevo régimen político y de gobierno, los jefes delegacionales se convierten en alcaldes y las delegaciones en cabildos, los cuales después del 2018 podrán ser reelectos hasta por dos ocasiones. El Poder Legislativo se depositará en un órgano colegiado en los términos que establezca su Constitución política, cuyos integrantes serán electos y reelectos en los términos homólogos a los previstos en las legislaturas locales.

EFECTOS SECUNDARIOS

COMPLETOS. Con apenas 71 votos a favor, de 94 posibles, Julio Santaella fue ratificado por el pleno del Senado de la República como integrante de la Junta de Gobierno del Inegi. A partir del 1 de enero del 2016, la directiva del organismo autónomo estará completa y hasta entonces, el Ejecutivo federal designará al sustituto de Eduardo Sojo Garza-Aldape. Dentro y fuera del instituto, saben que el nuevo presidente será Santaella, quien carece de experiencia en temas estadísticos y desconoce absolutamente el estado actual de esa entidad.

AVANCES. La lógica de la administración peñista está basada en la reconstrucción de un entramado institucional que conecte y oriente a las distintas áreas en la consecución de las políticas públicas. Así es como funciona el Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres desde hace un año, bajo la presidenta del Inmujeres, Lorena Cruz Sánchez. En este sistema participan representantes de la Oficina de la Presidencia de la República, de las dependencias de la Administración Pública Federal, de las cámaras de Senadores y Diputados y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y en calidad de invitados, el Inegi, IMSS, Indesol, Pemex, CFE, Conagua y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, entre otras.

DESPEGUE. En el disputado mercado de los servicios financieros, las fintech empiezan a ganar espacio, con soluciones que permiten más control y mejor administración de recursos para las pequeñas y medianas empresas. ¿Y para las instancias gubernamentales, que necesitan una adecuada ejecución del erario, pero sobre todo de cumplir con la rendición de cuentas? En este ámbito, la firma Broxel empieza a despuntar, con un sistema que permite que los apoyos del sector público lleguen de una manera más transparente y expedita a los beneficiarios de los programas sociales.

[email protected]