Después de una “consulta popular”, el presidente electo decidió cancelar el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco. La afectación en los instrumentos mexicanos que cotizan en mercados financieros alrededor del mundo fue inmediata

El lunes el principal indicador del mercado accionario perdió casi 8% en términos de dólares. En pesos, el IPC acumuló un retroceso cercano a -13.6% desde el máximo del año. El tipo de cambio se ubicó por encima de los $20.0 por dólar, perdiendo el terreno ganado en los últimos dos años y acumulando una depreciación de más de 10.0% respecto al nivel más bajo en el año. Simplemente durante octubre, el IPC perdió casi una quinta parte de su valor en dólares.

Asimismo, el valor del credit default swap, instrumento que refleja el riesgo país, ha ido en constante aumento, registrando niveles similares a los observados en el mes de las elecciones presidenciales en nuestro país, y registrando un aumento de 6.17% después del anuncio mencionado.

El costo total proyectado inicialmente de construir el NAIM fue estimado en US13,300 millones, el cual fue financiado a 50.3% a través de las emisiones de bonos y Fibra E. El desarrollo del nuevo aeropuerto cuenta con un avance de obra de más de 32 por ciento. Por otro lado, los recursos comprometidos para el proyecto suman $170,000 millones, que representarían 60% del total del proyecto, de los cuales se han erogado más de $60,000 millones de recursos ya pagados a los contratistas.

Cabe mencionar que el pago a los tenedores de bonos y al Fibra E y sus rendimientos estarán respaldados por el flujo generado en el AICM a través de la Tarifa del Uso Aeroportuario (TUA), la cual es cobrada por cada operación de las aerolíneas. Se estima que para este año el valor de la TUA ascienda a US500 millones, recursos que se disponen a 100% para acelerar el pago de la deuda incurrida por dichos instrumentos. Aunado a lo anterior, el GAICM dispone de un fondo que actualmente se conforma por $115,000 millones que financia un fideicomiso de administración y pago a través del cual se restituye a los inversionistas, incluidas las afores.

Se declaró que, de acuerdo con lo estipulado en la ley, de cancelarse la obra se deberá rehabilitar la zona y limpiar el terreno. Sin embargo, se mencionó que esa obligación correspondería al gobierno entrante. Por otro lado, el costo de la ampliación del AICM y el aeropuerto de Toluca más el acondicionamiento del aeropuerto de Santa Lucía estaría valuado en al menos $70,000 millones.

En cuanto al mercado de bonos, es notorio que el spread entre el bono soberano a 10 años y su contraparte estadounidense aumentó de manera importante desde mediados de octubre, con un salto de +32 pb después del anuncio sobre la cancelación de aeropuerto. Es importante mencionar que la última vez que se observó un movimiento de esta magnitud en un solo día fue después de las elecciones presidenciales del 2016 en Estados Unidos, cuando fue electo Donald Trump.

La lectura de los mercados va mucho más allá del aeropuerto, lo de menos son los casi US10,000 millones que se perderán al cancelar el proyecto. Simplemente los integrantes del IPC perdieron US17,000 millones en valor de capitalización tan sólo el lunes.

Lo importante es el mensaje que se envía sobre el estilo de gobernar en materia económica: ¿se someterá a consulta algún otro tema económico importante? ¿Se respetará cabalmente la autonomía del banco central? ¿se respetarán otras concesiones?

Afortunadamente, después de un mensaje del presidente electo que enfatiza la disciplina fiscal, el mercado reaccionó de manera inmediata, con un rebote importante que se refleja en el avance de casi 3.5% en el IPC y una apreciación substancial en el tipo de cambio.

La lección de este capítulo es muy clara: a los mercados financieros no les importan los colores partidistas, lo que requieren los inversionistas es un entorno favorable a la inversión productiva. Recordemos que, desde que los mercados descontaron el triunfo de AMLO, tuvieron un rally substancial.

Algunos analistas consideran que la luna de miel entre AMLO y los mercados ha terminado. Nosotros consideramos que esta decisión aún está en las manos del presidente electo. De él depende en gran medida que los capitales sigan fluyendo a la economía mexicana. Entre hoy y el 1 de diciembre tiene la oportunidad de retomar la confianza de los mercados. Pero las oportunidades serán cada vez más escasas. El próximo año, las condiciones financieras globales serán substancialmente más adversas, pero México tiene mucho que ofrecer a los inversionistas.

La ambiciosa agenda de AMLO requiere un bajo costo de capital en nuestro país, por lo que es fundamental el consenso de los mercados. Éstos pueden convertirse en su principal aliado o en la causa del fracaso de su administración. Una agenda social robusta es perfectamente compatible con un ambiente favorable para los negocios. Por el bien de este país, esperamos una sólida y duradera alianza entre los mercados financieros y el presidente electo.

*Héctor O. Romero es director general de Signum Research.